El ciclismo también necesita de la innovación

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Hablábamos ayer del complejo retrato para el ciclismo español cual migaja en la vorágine de los acontecimientos. Admitiendo que la situación está jodida, las excusas de la crisis sinceramente suenan infundadas. La crisis, desde hace tres años a este día de octubre, ha agudizado una tendencia realmente instalada en el modus operandi del colectivo. El maná público todo lo cubría y a donde no llegaba el político del momento, entraba la caja del lugar con la pasta. Los presupuestos se cubrían, el organizador se llevaba, no siempre, un respiro económico, y el pueblo tenía su carrera ciclista.
No hace mucho tiempo en un trabajo de historia, pude hablar con el alma mater de la Vuelta a Andalucía, Luis Cuevas. Su CV impresiona y explica en parte por qué ahora mismo la andaluza es una de las carreras que surge en medio de los problemas. Hablemos un poco de él, forjó su trayectoria, valenciano él, entre Catalunya y Andalucía. Hubo un tiempo en que sus gestiones alcanzaron patrocinios para varias carreras, desde la Vuelta a España a la por él creada Ruta del Sol, que tuvo a bien atravesar hacia Gibraltar, a la Volta a Catalunya más Aragón y Valencia. Aquello eran los años ochenta, los albores de la primera década sin franquismo, un país sumido en la convulsión continua, con golpe de estado incluido, donde el paro, asómbrense era el de ahora, esto no nos viene de nuevo.
En este ambiente deprimido, España tenía un excelso calendario ciclista, cubierto de varias perlas, con unos parámetros sociales respeto al ciclismo, eso sí, muy diferentes, el dopaje, aunque asomaba, no causada escándalo, no como ahora. Respecto a la contratación de emolumentos publicitarios Cuevas fue muy claro: “Pues la situación no era muy diferente a la de ahora, con presupuestos ajustadísimos y empresas pasándolo mal”. Salieron adelante, lo hicieron, con más o menos sufrimiento, llegaron a ser lo que hoy son, a lo que el ciclismo ha crecido como deporte y a lo que los ciclistas de hoy disfrutan vetado a las generaciones anteriores.
Con todo, no cabe duda, la situación es mala, pero mimbres hay, una creciente afición de usuario a la bicicleta, que se introduce en las ciudades como elemento móvil y la proliferación de pruebas, antaño impensables, como la Titan Desert, que si bien no prestigian el componente competitivo que el ciclismo dan las claves de qué hay qué hacer para salir del atolladero. La Vuelta a España ha demostrado cintura introduciendo montañas y lugares nuevos, veamos ahí el elemento de innovación, palabra muy referida en la actualidad, pero que no nos engañemos, parece el último dique para nuestro maltrecho deporte. 

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