El ciclismo también tiene sus energúmenos en la cuneta

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El fin de semana de sucesos nos dejó un acontecimiento, que me entenderéis, no puedo entender, lo mire por donde lo mire. En la mañana de este lluvioso domingo que despidió noviembre, se disputó un partido liguero entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña. Dicen que estos partidos, por su horario, son ideales para llevar a los niños al campo. Un domingo a media mañana al fútbol y de vuelta a casa llegas bien para comer.

Plan perfecto, ideal, salvo que por el camino te encuentres a un centenar de subnormales dándose hostias hasta en el carnet y utilizando el mobiliario urbano para arrojárselo por la cabeza. Ya saben cómo acabó la cosa, una persona en medio del río que acabó falleciendo. Se ve que quedaron por WhatsApp.

He leído varios comentarios, a raíz de lo acontecido, comparando las aficiones del ciclismo con las del fútbol. Obviamente hablamos de mundos totalmente diferentes. El fútbol, en su raíz urbana, es más proclive a dar espectáculos como el de ayer y eso no va en detrimento de este deporte, que es precioso, sobre todo cuando lo aprecias sin colores, ni a favor del ciclismo, que también tiene lo suyo aunque las aficiones no se peleen. Otros deportes que no son el fútbol pero se disputan en pabellones, también acaban como el rosario de la Aurora.

Está claro que una persona como el aficionado ciclista que se toma la molestia de irse a cualquier puerto de cualquier carrera a ver pasar un pelotón no va a buscar bronca con nadie, sin embargo no siempre ha sido así y recordamos algunos recortes de prensa en los que los nervios que se viven en las cunetas se equiparan a los del fútbol.

Por ejemplo, en la época de Mariano Cañardo, no siempre el público se tomaba a bien el espectáculo que ofrecían los ciclistas y en más de una ocasión estos tuvieron que salir escoltados en medio del tumulto porque la hinchada consideraba que la entrega no había sido justa con la pasión que les conferían. Hubo incluso una carrera que al parecer conchabada, tuvo que repetir desenlace.

Recordamos pasajes también desafortunados con grandes campeones como Eddy Merckx, cuyo dominio provocó el hartazgo e ira de ciertos inquilinos de la cuneta, propinándole un golpe en el estómago en uno de los últimos Tours que corrió. O qué decir de las campas belgas entregadas al frenesí del ciclocross en un ambiente caldeado por la cerveza. No será la primera vez que vemos a estrellas como Bart Wellens o Sven Nys parándose a increpar a alguien del público que se fue de la lengua o sacó la mano más de lo debido.

Y qué me dicen de los habituales aficionados vestidos de quirófano con jeringuillas…

Nos vienen a la mente dos capítulos de la Vuelta a España cuando se disputaba en abril. En 1992 las opciones de Perico de ganar su tercera general provocaron que en las cunetas más de uno se calentara al paso de Tony Rominger y Jesús Montoya. Ambos ciclistas describieron situaciones irreales, muy similares a las que por ejemplo Manolo Saiz denunció en la famosa etapa en la que Rominger sentenció la carrera frente a Alex Zulle en El Naranco. Recordemos que el primero corría para el equipo de la tierra, el Clas, y eso ardía en los corazones de los aficionados.

Con todo, sí que es cierto que el ciclismo cultiva otro tipo de afición. No sé si es porque gran parte de ella es practicante activa de la bicicleta, y sabe lo que se sufre sobre ella, pero raro es ver a alguien pitar a un ciclista porque corra en el equipo rival de tu corredor favorito. Sólo Laurent Fignon levantó unanimidad en ese sentido. A pesar de su excelente sentido del espectáculo, una ristra de silbidos acompañaba su estela.

Imagen tomada de comunidadciclismo.com

INFO

Para poder trasportar correctamente tu bicicleta con el embalaje NACEX BICIBOX, debemos tener en cuenta lo siguiente

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– Se debe girar y desmontar el manillar

– Se deben desmontar los pedales y ruedas (una o las dos dependiendo del tamaño)

– Se deben proteger los elementos sensibles (cuadro, tijas) y aquellos que queden desmontados con papel burbuja o similar

– Introducir en la caja cuidadosamente evitando golpes y arañazos

– Transportar siempre en posición vertical

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2 COMENTARIOS

  1. Es posible que en la época de Mariano Cañardo la falta de información fuera la causa de que, la afición ciclista se enervara un poco; igualmente que en la actualidad el exceso de información y de bulos hace que sucedan cosas como las del domingo.
    No entiendo como un “juego deportivo” hace que las personas engendren tanto odio, como para “darse de palos” y matar a una persona.

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