El ciclista poliginero

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Mi nombre es Guillem Muñoz y llevo compitiendo sin descanso 22 años, aunque ahora llevo un tiempo en que lo hago por diversión. En mi época de amateur formé parte de equipos muy importantes en la categoría como lo fueron el Ideal Olimpic, el Cropusa, Rigida-Bianchi de Japón, el Kelme y el equipo ciclista que el Fútbol Club Barcelona tuvo un par de años.

De esa época guardo grandes momentos, y puedo sentirme orgulloso porque he ganado un campeonato de Catalunya, dos vueltas como la Challenge de Alicante y la Volta a Osona, más treinta carreras de un día y etapas en vueltas.

Hoy todo aquello quedó atrás y llevo una vida de “persona normal”.

Me levanto a las siete y media de la mañana, llevo la niña al cole y luego al trabajo de nueve a seis de la tarde. Una vez acabo, vuelvo a casa y a las siete después voy a entrenar en bici un par de horas. Cuando acabo llego a casa, ceno y a dormir que al día siguiente tengo la misma historia.

En verano los entrenamientos son más sencillos y puedo salir todos los días dos horas, pero en invierno, sin la luz del día, salgo días alternos porque meto rodillo por medio. Ello me obliga buscar un sitio iluminado con un mínimo de seguridad y en este sentido no hay nada como un polígono que tengo cerca de casa, lo tengo memorizado: es un recorrido cuadrado de un kilómetro y medio y llego a los cincuenta.

Siempre voy con luz delante y detrás para que me vean, aunque siempre hay que contar que al ser de noche algún jabalí o alguien paseando el perro te puede tirar o sorprender.

Aunque mi polígono no tenga el glamour de grandes montañas o un paseo por las Costas del Garraf, no me puedo quejar, poco a poco la gente se va animando y algún día hasta me acompañan.

Espero os haya gustado el pequeño pero denso relato de Guillem como reflejo de los muchos lectores de este mal anillado cuaderno que hacen auténticos milagros para tener su ratito diario de bicicleta, incluso en estos meses en los que el sol no acompaña a a no ser que tengas turnos de tarde o noche. Esto ha sido  lo que con cariño llamamos “ciclistas poligoneros” -no os molestéis por lo mal que suena- y que no son otra cosa que una muestra tangible de las muchas personas que por un rato de sudor sano y deporte diario son capaces de llevar rutinas que cualquiera no podría sostener.

Imagen tomada del FB de Guillem Muñoz

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2 COMENTARIOS

  1. Bueno, y no sólo eso, sino que también muchas de las
    carreras de categoría Master y Élite en Catalunya son precisamente en circuitos
    poligoneros. Aunque a mi personalmente me gustan, me recuerdan un poco a lo que
    es rodar en un velódromo. Que por cierto no estaría mal una liguilla de pista
    en ciclismo master, estoy seguro de que nos inscribiríamos muchos.

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