El cicloturismo camina en el filo

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Hace pocos días nos enterábamos de la no celebración de la Marcha Cicloturista Carlos Sastre. Cuando la noticia corrió por las redes, un servidor esperaba argumentos crematísticos. Sí el vil metal que atenaza todo y destroza el ciclismo. Pero no, oh sorpresa. El motivo era de forma, una cuestión de reglamento, pero no fija e inamovible, sino ejecutada en última instancia por una persona individual que al final tuvo la palabra de si el tinglado tira adelante.

Hace tiempo que muchas voces se preguntaban qué pasaba en las marchas cicloturistas. No nos engañemos, recorridos de Tour de Francia para personas medianamente preparadas no es el contexto de cicloturismo de alforja como éste se entendió en sus orígenes. Pero entre tan bohemio punto y lo que muchos califican carreras encubiertas, hay un abanico de opciones que si no se manejan debidamente, sinceramente lo de la Carlos Sastre puede no ser una excepción.

Veamos qué tenemos muchos fines de semana en las diferentes marchas que pueblan el calendario nacional. Pelotones deshilachados y alargados hasta la eternidad donde el control y cierto concierto sucumben cuales quimeras. A la policía, guardia civil o ente que controle la marcha se les hace imposible realizar seguimientos correctos.

La ley dice que lo ideal sería que la marcha fuera neutralizada, todos juntos y recogidos. De salida a meta. Pero el código está para interpretarlo y el señor de la Guardia Civil que tuvo la última palabra en Avila dijo que estrictamente aplicado la marcha no podía salir, como así fue. Y no hubo vuelta de hoja porque en el fondo tenía razón. Lo que pasa en otras comunidades es que se echa mano del buenismo de la autoridad de la zona instándole a que deje de lado los extremos del reglamento y permita a los chicos soltar las piernas hasta cierto punto.

Las marchas que no son estricamente cicloturistas se apodan “ciclodeportivas”, sin embargo el reglamento es el mismo que para las primeras. Eso no ocurre fuera. Por ejemplo en Italia corren hasta equipos amateurs con sus coches de asistencia. No ocultan que hay un interés competitivo y ponen los medios para hacerlo viable. Quizá remover esa norma fuera un buen principio.

Todo ello además se sazona a veces con actitudes poco edificantes como el premiar con un pulsómetro al primero, que no es otra cosa que incentivar la competición. Seamos serios. Demos el pulsómetro a más viejo en cubrir el itinerario. También quienes los se cuelgan un dorsal adoptan en ocasiones actitudes agresivas en los descensos o invadiendo carriles de sentido contrario por la inercia de la marca.

Esto no ayuda y puede llegar a empujar al que toma la última decisión a decir que esto se acabó. Así lo hizo el guardia civil de Avila y el cicloturismo español se quedó sin una de sus perlas. Mantener ese círculo de confianza es la base de que todo esto tenga futuro.

 

Agradecemos la ayuda y explicaciones de Rubén Carro.

3 COMENTARIOS

  1. Imagino que como periodista sabrás, quien es la "persona individual" que ha tenido la última palabra de que este año Ávila se quede sin la celebración de la Ciclomarcha Carlos Sastre.
    Yo particularmente siento mucho que no se realice…

  2. Interesante entrada. No sé si sabías que pocos días antes había sucedido lo mismo con el Gran Premio Canal de Castilla, una de las marchas de mayor vocación cicloturista.
    Es una lástima, pero parece que este reglamento no sirve ni para ciclodeportivas con clasificación y tiempos (a la italiana), ni para cicloturistas sin tiempos y salida libre (a la flamenca).

  3. ¿os habéis planteado cuanta gente está dispuesta a pagar para realizar un recorrido que puede hacer por su cuenta cualquier otro día del año si le quitas el aliciente de la competición?
    Iban felicidades por el blog

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