El copo belga, la peor noticia para el ciclocross

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Las playas de Flandes Occidental están a estas horas a un nivel de deterioro como no se vio desde la II GM. El festín belga en los mundiales que ejercían como anfitriones dejó muchas lecturas entre los surcos de densas arenas de Koksijde. La más evidente obviamente la ejerce la selección celeste de Bélgica que se tomó una venganza enorme, quizá excesiva, después de las afrentas de Zdenek Stybar en las dos últimas ediciones.

Cuando unos iban, éstos volvían
Sin embargo tal exhibición es vista con reservas desde el resto del planeta ciclista. Siete de siete es abrumador, insultante, casi hiriente. Realmente devastador para la salud de esta disciplina que si lo que buscaba es diversificar éste no es el camino desde luego. Bélgica es la cuna del ciclocross por tradición y apuesta presente. Las cifras manejadas en el circuito flamenco hablan a las claras de esa evidencia. Unas 50.000 personas a pie de encintado y encima pagando es la hostia. Ese fidelidad merece premio, pero nos pareció excesivo. Por otro lado resulta evidente que criticar a los belgas por hacer bien su trabajo es estúpido, pero el resultado desalienta. Ni franceses, ni checos, no alemanes,… nadie ha evitado un desenlace que conmociona.
Como también nos entristece que Nys fallara en su enésimo intento de lograr un segundo maillot arcoris. Si no hemos leído mal casi ha cerrado la puerta a volver a intentarlo, una pena, pero la vida es esto, “unos vienen y otros van”, cantaba Julito. Y el que viene es Albert, quien con este triunfo justifica la legendaria épica de los Mundiales de lo injusto de su desenlace. Tras una temporada, una más, mala, con enfermedades u lesión incluidas, vuelve a ser campeón del mundo, por segunda vez en cuatro años a pesar de su juventud. El tosco Albert fue el que mejor navegó por las dunas flamencas cuando quizá debía haber sido el más perjudicado.
Sea como fuere, si en algún momento soñamos con la diversificación geográfica, ésta se ha eclipsado en el gélido ambiente de Koksijde. Si los Países Bajos hicieron sangre en el resto de categorías, como han venido haciendo desde hace temporadas, dónde coño se meten estos zagales cuando están en edad de merecer. Lars Boom fue el último ejemplo de tulipán huido a la carretera. Pensábamos que esto sólo pasaba en España pero en la nación que viste de orange ya hemos visto casos similares en otras disciplinas, como la de Theo Bos omitiendo una carrera infinita en pista por probar en carretera. Además tentado por el equipo patrio.
Como en su día dijimos el ciclocross es más belga que nunca, desear que los jóvenes tulipanes crezcan y Rabobank les dé tiempo en la modalidad. Por ello apostamos.
Si te ha gustado, o no, aquí abajo lo podéis expresar.
Fotografía tomada de www.zikliamatore.com

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