El ”crack” de Villa evidencia qué es el alto rendimiento

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Dijo hace poco días Pau Gasol: “El deporte profesional es eso, cada vez menos deporte y más espectáculo y negocio”. Frase que describe con elocuencia el máximo rendimiento. No se puede ser más preciso, en boca de uno de los deportistas mejor remunerados del mundo embrollado en un tinglado NBA cuyos borrosos límites en el control del dopaje resultan obvios. A Manolo Sainz casi le crucifican en papel cuché por ciertas insinuaciones sobre el de Sant Boi de Llobregat.
Hoy David Villa ha sido protagonista de la imagen desagradable de la jornada. El delantero del FC Barcelona se rompió la tibia de su pierna izquierda con nitidez cuasi estremecedora en las imágenes durante la puja por la pelota en un momento de las semifinales del Muindialito de clubes. Una desgracia que le va a costar seis meses pero que un tiempo antes su propio entrenador reconoció, lo hemos visto en el TD de este mediodía, como probable, por una fisura causada a raíz del estrés de la competición. Pep Guardiola admitía una posibilidad que siniestramente se ha hecho real. ¿Se pudo haber evitado?, pregunta que siempre surge en estos casos. Incluso atizó que “mientras aguante, que vaya tirando”.
Y es que eso es alto rendimiento, eso es competición del máximo nivel, eso es deporte profesional. Un paradigma que se nos vende ejemplar pero que nada tiene que ver con la salud ni la concepción saludable de la vida. Un ejemplo poco recomendable para nuestros hijos. No hablemos de lesiones fantasma, bajones de rendimiento, …
El ciclismo, castigado por el dopaje, dicen que por ser el deporte más duro y sacrificado que existe, no podría permitirse una situación análoga a la vivida esta mañana en Japón. Forzar la máquina en toda su extensión está visto de una manera u otra sea una rueda o una pelota lo que gire.
Si el accidente se produce en un descenso de esos llamado inhumamos cabría poner el grito en el cielo. Hasta en esta materia, tan azarosa como desafortunada, la doble moral se impone. No hablemos de tratamientos regenerativos, reinserciones de la propia sangre enriquecida y demás rollos que los médicos venden cuales panaceas. Éstas no existen, eso no es magia inmaculada, todo tiene truco, todo es cuestionable, nada es lo que parece. Pensar en otra línea es obviar las verdad.  
Si te ha gustado, no lo dudes, clica alguna de esas pestañitas que siguen a estas líneas… 

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