El desgobierno en el ciclismo, ese síntoma de la sociedad en que vivimos

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¿Cuántas veces hemos oído eso de que el ciclismo no es más que el espejo de nuestra sociedad?. Carlos Sastre lo ha repetido muchas veces por ejemplo, ahora alguna más como coletazo de su retirada. El escenario presente de nuestro país habla de despidos, recortes, asunción de pérdida de derechos, … un panorama incubado desde paulatinamente con una microprecisión que a veces resulta complicado pensar que todo es fruto de la casualidad o azaroso devenir de los acontecimientos.
Esa degradación de la masa humana, sus crecientes limitaciones impuestas en pos de salir de la crisis, esa patada hacia delante es un camino que el colectivo ciclista lleva años transitando. Se podría cuantificar por ejemplo cuánto cobraba un gregario de Miguel Indurain o Pedro Delgado en relación a uno de Alberto Contador. Muy posiblemente, y haciendo las argucias de IPC´s y demás milongas, la degradación salarial nos llevaría las manos a la cabeza, más cuando la misma llega en un contexto como el actual, quizá no tanto este 2011, pero sí años atrás, con redadas, vampiros, where abouts,… y demás cortapisas a la dignidad del colectivo.
A qué les suena la historia, una cúpula directiva, llámese UCI, que merodea el fiasco con el objeto de mantener sus pugnas versus sus principales competidores, organizadores de Tour y Giro por ejemplo, en pos de cuadrar y mandar firme sobre la segunda línea de este circo, los equipos, mientras ésta amedranta las bases, los ciclistas, sin cuyo concurso no habría tinglado. ¿Encierra cualquier halo de lógica esta pirámide?
Se habla de unirse y no es que no sea sencillo, es físicamente imposible. Siguiendo parafraseando al ganador del Tour de 2008, es imposible que en el pelotón internacional haya un consenso sobre lo que sufrimos los ciclistas. Muchas nacionalidades, excesivos patrones, diferentes escalas salariales,… en fin diferente concepción de apreciar la vida. Cuadrar pareceres anglosajones, cuyas tesis se imponen cual rodillo, con las venidas del Mediterráneo resulta un ejercicio de álgebra imposible de resolver.
Solución a la vista: parchear, seguir de cualquier manera y perder por el camino actores desnucados, ello es ciclistas sancionados sin sanción escrita, carreras perdidas, excepcismo del aficionado, …
Una pregunta de perogrullo, ¿en ciclismo como en la vida, es posible una amnistía y empezar de cero?.

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