El día que Hennie Kuiper doblegó el adoquín

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En esta París-Roubaix, al volante del Team Sky estará una leyenda viva de la carrera más singular del ciclismo. Dice Servais Knaven que para ganar en Roubaix, él lo hizo hace 14 años, son necesarias experiencia, fuerza y buena suerte. Lo sabe bien, salió 16 veces desde Compiegne y llegó otras tantas al santuario peraltado.

Hace cuarenta años, en Roubaix sonaban las coces de De Vlaeminck, Moser, Merckx, Raas y Hennie Kuiper, nuestro hombre de hoy. Como Knaven, Kuipper es holandés y como Knaven, Kuiper podría escribir un libro sobre las cabronadas del infierno del norte, que son muchas, variadas y sorprendentes. Hasta 1983 Kuiper fue nueve veces top ten en las diez que había tomado la salida y ese año estaba dispuesto a torcer la historia.

A su undécima Roubaix Kuiper  llegaba mejor que nunca. Había sido un invierno de perros, con lluvia y frío, tremendo viento, jornadas de entrenamiento que te costaban años de vida, normal y deportiva. Sin embargo Kuiper se declaraba presto, a tope: “Entrené mejor que nunca, muy duro”. La carrera no le fue a la zaga. Se salió a mil por hora y hasta Arenberg la sucesión de acontecimientos fue tal que el desgaste psicológico empezaba a pesar en las piernas y encima cabía entrar en la recta.

De aquí salieron dieciséis unidades. Entre otros, se sostenían en vanguardia Francesco Moser, Gilbert Duclos-Lasalle, Yvon Madiot, Alain Bondue, Stephen Roche y el mentado Kuiper por cuya cabeza rondaba la necesidad de romper aquello cuanto antes a la vista de su pobre sprint en caso de llegar juntos.

Dicho y hecho, en el Carrefour de l´ Arbre Kuiper pone toda la carne en el asador. Es un todo o nada, la forma de rematar esas ediciones que otras veces le dejaron con las ganas de ganar. Kuiper se marcha solo y mete metros a sus perseguidores. La cosa parece hecha. El rocoso holandés vuela hacia meta. Parece que el triunfo que precisaba su palmarés de culto estaba por llegar. Sin embargo en Roubaix los elementos son insospechados.

A seis kilómetros de meta un imprudente fotógrafo en la cuenta no da el paso a atrás toda vez ya había encuadrado su ídolo. Kuiper trata de esquivarlo y revienta el tubular en un recoveco entre adoquines. Otra vez, fantasmas de antaño aparecen, pero en esta ocasión los coches, esos que en Roubaix tardan una eternidad en devolverte a la ruta, aparecen rápido y le reponen la bicicleta con el tiempo suficiente de llegar solo, empañado en polvo, gaznate seco, y ambiente fresco, al velódromo más querido.

Hennie Kuiper fue un ciclista de los que podríamos llamar de culto. Estos días que tanto opinamos del singular bagaje de Brad Wiggins cabría reivindicar figuras como Kuiper, porque hoy serían inimaginables. Sumó 83 triunfos en 16 temporadas, entre otros fue campeón olímpico en Múnich, aquella que derramó tanta sangre por la sinrazón terrorista, y del Mundial de 1975. Además pisó dos veces el podio del Tour, donde ganó en Alpe d´ Huez y se quedó a un paso de ganar los cinco monumentos, sólo le faltó Lieja, curiosamente ese que dicen ser el más afín para los vueltómanos.

Imagen tomada de www.cadenceperformance.com

INFO 

El domingo se disputará la París-Roubaix, la carrera de un día más dura del mundo conocida con el sobrenombre del “Infierno del Norte”. Eurosport ofrecerá la prueba en directo desde las 12:45 con los comentarios de Antonio Alix, Eduardo Chozas y Juan Antonio Flecha.

Además la edición 2015 de la París-Roubaix será la última oportunidad para ver en la carretera al británico Bradley Wiggins, quien ha decidido centrarse en las pruebas de pista de cara a los próximos Juegos Olímpicos. Wiggins, ganador del Tour de Francia en el año 2012, ha declarado que ganar esta prueba sería más importante para él que la victoria en la ronda gala. Pero el corredor del Sky no lo tendrá fácil, ya que tendrá que enfrentarse a ciclistas de la talla de Kristoff, principal favorito. El alemán llega en un estado de forma excepcional tras ganar el Tour de Flandes la semana pasada y es el gran favorito para hacerse con la victoria en esta emblemática carrera. Otro de los hombres a seguir es el holandés Niki Terpstra, 2º en Flandes y en Gent–Wevelgem, quien sin duda intentará subir a lo más alto del podio.

En total, Eurosport y Eurosport 2 emitirán durante 2015 1.800 horas del mejor ciclismo, incluyendo 450 horas en directo, lo que sin duda pone de manifiesto que un año más Eurosport será “La Casa del Ciclismo”. Tras París-Roubaix, llegarán a Eurosport y Eurosport 2 la Amstel Gold Race, el Giro del Trentino, la Flecha Valona, la Lieja-Bastoña-Lieja y la Vuelta a Turquía.

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