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“El dopaje intermitente”

Mundo Bicicleta

“El dopaje intermitente”

LBD Cambrils P

Los Países Bajos, que no Holanda, pues ésta es una parte de los primeros, continúan en pleno proceso de reajuste histórico de su ciclismo. Su mejor ciclista de los últimos años,  Michael Boogerd, ha relatado con detalle lagunar su errática relación con el dopaje durante sus años de profesionalismo donde incrustó el maillot de campeón tulipán al frente de los mejores pelotones del mundo.

LBD Campus Melcior M

Para ese pequeño estado no hay nada nuevo en que una de sus estrellas se vea salpicada totalmente o en parte. Joop Zoetemelk, el adorable abuelo, dio un positivo como la copa de un pino en el Tour de 1983 sin que ello le impidiera volver a competir y ser el campeón del mundo más viejo de la historia dos años después. Entonces los castigos por dopaje se sancionaban con un periodo de inactividad convenido, asómbrense, con el corredor. Vamos una sanción a su gusto.

La situación de Boogerd es diferente. Lo suyo es una confesión, a la moda de la corriente de arrepentimientos que últimamente rompe entre ilustres exciclistas. Boogerd admite haber hecho uso y abuso de sustancias entroncando con confesiones muy utilizadas estos años: “Me dopé, pero no del todo”.

Entendemos por arrepentimiento una total y sincera confesión de los males y pecados cometidos. Un detalle casi milimétrico de todo lo que se hizo mal, y esperar que tal testimonio sirva a otros para no errar en el mismo grado. Boogerd realizó lo que podíamos llamar un dopaje intermitente, es decir confieso, pero un poquito, vamos lo mismo que Ivan Basso, Lance Armstrong, Levi Leipheimer,… algunos incluso hasta han novelado su “dopaje lagunar”. David Millar dixit. De paso se saca un jugoso beneficio, en este caso doble pues a los ingresos conseguidos compitiendo de forma tramposa, se añaden los del libro en cuestión.

No nos equivocamos si decimos que esto ya no se sostiene. Sin entrar a conocer los elementos morbosos, lo de Manzano más que una confesión fue admitir su enajenación al admitir tantas  sustancias en su cuerpo, las medias confesiones sólo sirven para desacreditar el colectivo, aún más, frente a un problema que a este paso nunca dejará de serlo.

Es curioso el nivel de presión que dicen algunos se está alcanzado en los Países Bajos para que se canten todos los males. Y digo que es curioso por no dejo de ver morbo e histriónico interés por vender más en lo que otros llaman airear los bajos fondos. En España este ejercicio no se estila, es cierto, agasajamos a quienes posiblemente nos la hayan metido doblada. Sin embargo, yo no me quedo no con uno ni con otro modelo. Como siempre en el medio está la virtud.

PD. Tengo interés en ver cómo todo este proceso alarga el retorno de Luis León Sánchez al pelotón.

Foto tomada de http://www.dailypeloton.com

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