El dulce presente de Alejandro Valverde

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Alejandro Valverde Belmonte tiene don. Lo tuvo siempre. Eso no llega por casualidad. No es un tema de varitas mágicas, ni milagros, ni gatos de tres pies. Es un ciclista comprometido con los diez meses de temporada. Creció competitivo, maduró competitivo y sigue competitivo. En febrero también. Y además a un nivel envidiable, fruto del trabajo, y no de otras milongas, que si las hubiere ya pagó por ellas. Su presente es dulce.

Estos días que asistimos a ciclismo de juzgados, mientras en Madrid se debate por una cuestión de salud pública, cabe recordar Valverde fue el único que cumplió una pena con principio y final. Otros cumplen una condena no escrita. La empezaron esa tarde de mayo de 2006 y aún no la han finalizado. Alejandro en ese sentido ha sido afortunado. Le han jodido dos años por la torpeza de otros, a través  de un mote que en otros casos resulta indescifrable, pero al menos pudo contar que ha vuelto, y qué cojones para crucificarle ya hay otros.

Eso sí, este martes, viendo el TD nocturno vimos que el bolo de “la Roja” en Qatar tuvo su parcela, no pequeña por cierto. “Prefiero pensar que no hay dopaje en el fútbol” vino a decir Vicente Del Bosque desde el estado árabe preguntado por las vinculaciones de la OP con el deporte rey. A continuación “pasa palabra”. Menudas ruedas de prensa, vaya concepción del periodismo profundo, del de rompe y rasga. Parecida al careo que soportó Valverde en la Lieja de 2006 cuando tal era el acoso que más que responder, el murciano tartamudeaba.

Nosotros nos quedamos con este Valverde 2.0. El año pasado volvió y resultó notable. Ganó desde enero en el Down Under y siguió aumentando su palmarés, no quizá en la cantidad de antaño, pero sí en calidad (etapas en Tour y Vuelta, podio en ésta,…). La temporada de su come back finalizó con una decepción tangible, el mundial limburgués, donde a pesar del bronce supimos que ese premio fue corto. Como dijo Freire “al final ni conmigo ni sin mí”. Ese segundo de duda, le dio a Gilbert los metros insuperables ante el que consideramos su rival natural.

En la tercera puntuable de la Challenge de Mallorca Valverde volvió a ganar. Acompañado de un valiosísimo ciclista llamado Rui Costa surcó la Serrra de Tramuntana a un nivel que recordó a la etapa que ganó el año pasado en el Tour. Ojo porque si esto es el prolegómeno, cómo estará en un par de meses cuando las tachuelas del Benelux le den la bienvenida. Fue un triunfo que quizá podremos identificar, en unos años, con el nuevo Valverde.

Si cuando se hizo con la etapa reina del Tour nos extrañamos de su movimiento casi desesperado a un buen puñado de kilómetros de meta, la acción de Deià completa lo que en jerga podríamos llamarle “echarle huevos”. En julio, recordamos una entrevista que una vez Meta 2Mil publicó sobre los inicios del murciano. Los que le llevaron de pequeño argumentaban que no le gustaban las escapadas. Hablaban incluso de fobia en este noble arte. Ahora Valverde culmina aventuras como las de Mallorca, a cuarenta kilómetros de meta. Perfecto pues, que sólo sea el inicio.

Foto tomada de http://www.movistarteam.com

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2 COMENTARIOS

  1. Me gusta este Alejandro Valverde que ataca de lejos y se hace con el triunfo. Es posible que estemos ante un rival a tener en cuenta en el próximo Tour.

  2. Creo que el próximo Tour 2013 tiene mucho alicientes para ser una carrera muy competitiva y espectacular.
    Si a eso le añadimos el aliciente de los "españoles", la salsa secreta promete con estar muy muy caliente.
    Saludos y suerte para los aguerridos españoles.

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