El “enano” del que todos hablan ya gana

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Hay muchos apuntes que subyacen en esta Vuelta más allá de los favoritos, del recorrido y de la carrera en sí, cuya sola comparación con las otras dos grandes excede lo razonable. Hablamos por ejemplo de la lección de rodar suave y sencillo de Iljo Keisse, el ciclista belga que ganó la última etapa del Giro de Italia y que camino de Alcalá de Guadaira fue escapado.

Keisse es el típico producto que en España tendría poca o nula salida, sin embargo representa la esencia de este deporte, pues aúna la tradición de la pista como escuela y semillero con la elegancia personificada sobre la máquina. Una elegancia que pervive a modas, se viste sencilla y no necesita de experimentos.

Otro apunte nos lleva al Orica, un equipo que es todo lo contrario a nuestra concepción del ciclismo: apuesta duradera, abierta y por el talento. Sí, así es. Orica tuvo un Tour cruzado, como tuvo otros en los que lo bordó, sin embargo en esta Vuelta están haciendo un arranque equiparable al del Giro 2014 sólo que con dos auténticos querubines: Esteban Chaves y Caleb Ewan.

El primero fue el mejor en el primer envite serio de la carrera, con los gallos entrando al trapo y despojándose de los malos momentos que su joven cuerpo ya ha recibido. El segundo es un corredor que puede marcar época y del que, lamentablemente, casi nunca hemos hablado en este mal anillado cuaderno.

La victoria de Ewan, en la que decían complicadísima recta en subida de Alcalá, ha sido de ratón  total, comiéndole la tostada a un ciclista como John Degenkolb, quien no hace muchos años estuvo royendo como un campeón en esta Vuelta que le descubrió cuando necesitaba ganar algo grande.

Este es mi mejor triunfo de largo” dijo Ewan a Juan Carlos García nada más ganar su primera etapa en una grande. Ewan tenía un excelente palmarés en carreras menores. En Polonia buscó el éxito, pero Marcel Kittel, un corredor que hace tres veces él, le dejó sin suerte en Varsovia. Incluso en la segunda etapa se fue al suelo montando una excepcional caída en la puerta de meta.

Ewan ganó a un coco en este terreno, y lo hizo muy bien, además como sabe su equipo, dejando la responsabilidad a otros. Posiblemente dos de los cuádriceps más generosos del circuito, a excepción de Greipel, se toparon en la Vuelta y ganó el nuevo, el inexperto cuyo rostro habla de la nula tradición ciclista de sus raíces, hasta Corea cabe ir a buscarlas. Carencia de tradición que suple con ganas, juventud y calidad. Esto no ha sido más que el comienzo.