El eterno idilio holandés con el ciclismo

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Los Países Bajos, de un tiempo a esta parte, es una nación que se ha puesto de moda en la esfera del pedal. Así, las pruebas más representativas  de de nuestro ciclismo, concretamente a las carreras por etapas de largo kilometraje como son el Giro, la Vuelta y el Tour, han iniciado sus rondas ciclistas en la fructífera tierra de los tulipanes, en donde, dicho sea de paso, existe una floreciente afición por el ciclismo. Se da la circunstancia de que siempre me he sentido muy vinculado a este país en el que imperan las llanuras y que tuve oportunidad de conocer muy a fondo, especialmente en lo que concierne a la industria petroquímica.

Los números cantan

Podemos leer en cualquier compendio estadístico que en los Países Bajos, en donde  viven 16,5 millones de habitantes, diseminados en una superficie ni mucho menos extensa, que gira en torno a una amplitud de 32.470 kilómetros cuadrados, lo cual supone una densidad de población del orden de 508 habitantes por kilómetro cuadrado. Se puede afirmar que la bicicleta es la que acapara todo el empuje de la nación. Es un reino que reúne más o menos 18 millones de bicicletas repartidas por doquier. Se calcula que un 84% de su población, de sus habitantes, posee bicicleta para su utilidad y usos casi necesarios.

Aprovechamos la proximidad, para hablaros de la celeste belga, el modelo de Bioracer que triunfa cada año y sobretodo en invierno

El valerse de las dos ruedas, en fin, constituye el medio de locomoción  más común e indispensable para desplazarse de un lugar a otro, sea para trasladarse directamente a su lugar de trabajo o bien a la estación de ferrocarril más cercana que le permita a continuación desplazarse a la fábrica o empresa en donde presta sus servicios, tanto de ida como de retorno a su domicilio. A todo lo dicho este vehículo mecánico sirve también para pasearse y practicar activamente el deporte tradicional y favorito de los holandeses. Las gentes en su mayoría se valen de este artilugio para circular abiertamente con evidente facilidad siempre bajo el amparo fructífero de la  red amplia de calzadas o carriles con que cuenta. Se cruzan ciudades, pequeños pueblos  y extensos campos o planicies colindantes sin causar distorsión alguna. La citada red cubre en más o en menos cerca de quince mil kilómetros habilitados para este fin.

Otro deporte rey

Por otra parte, en los Países Bajos predomina el terreno más bien plano como la palma de la mano, lo cual supone una facilidad más para pedalear sin tener que realizar contundentes esfuerzos. Las condiciones climatológicas, sin embargo y en algunas ocasiones, no son las más idóneas. Algunas veces predomina el mal tiempos y en otras sopla un viento un tanto acuciante y hasta comprometedor que aunque molesto sus habitantes soportan con  naturalidad casi por  costumbre. Cabe recalcar que la única especialidad que le puede hacer sombra es el patinaje sobre hielo, aliciente maravilloso en la época invernal cuando los canales suelen helarse y las gentes acuden a ellos para patinar con no poco entusiasmo.

El holandés Joop Zoetemelk, vencedor de la clásica holandesa Amstel Gold Race (1987) entre otras varias clásicas, y que con anterioridad, hay que mencionarlo, cuenta en su historial el haberse adjudicado el Tour de Francia (1980) y la Vuelta a España (1979), y haber sido campeón del mundo de fondo en carretera (1985), celebrado en tierras italianas, región del Veneto, en la localidad de Giavera del Martello, nos manifestaba dada nuestra amistad en cierta ocasión: “En nuestro país, todo el mundo, nuestra gente, tiene una bicicleta y un carril-bici delante de la puerta de su casa. Más facilidades no caben”.

Relación con el Tour de Francia

Quisiéramos recordar que fue en el año 1954, cuando el Tour de Francia se puso en marcha por vez primera en Holanda, el país de los tulipanes, lo que significó un apoteósico acontecimiento que se vivió concretamente en la ciudad de Amsterdam. Hubo, aquel día, final de etapa en territorio belga, concretamente en localidad de Brasschaat, tras recorrer 216 kilómetros, imponiéndose el holandés Wout Wagtmans, un ciclista que fue muy popular en su tiempo. No pocos de los que nos leen se preguntarán si hubo otras veces en la cual la ronda francesa iniciara su primer capítulo en este país que hoy nos ocupa.

Efectivamente, en el año 1973, la caravana multicolor ciclista inició su periplo de nuevo en la ciudad costera de Scheveningen, un punto veraniego de la alta sociedad, lindante a la costa del mar del Norte, con una individual de contrarreloj, que fue a manos del holandés Joop Zoetemelk ante el entusiasmo desbordado de su público. Siguieron las ciudades de Leiden (1978), centro universitario, con triunfo del ciclista regional Jan Raas; Hertogenbosch  (1996), con victoria del suizo Alex Zulle, y finalmente en Róterdam (2010), que posee el puerto internacional más importante de Europa, con victoria de otro suizo: Fabian Cancellara.

La conclusión final, simple anécdota, es que el Tour de Francia ha registrado cinco comienzos en tierras holandesas, lo cual no deja de ser un dato de interés para los que se sienten atraídos por los datos estadísticos. Hacer hincapié que en la próxima edición del Tour, la ronda francesa volverá a ponerse en marcha por sexta vez en tierras de Holanda, concretamente en la ciudad polifacética de Utrecht, que luce de su Universidad con Observatorio y de la monumental Catedral gótica de San Martín.

Por  Gerardo Fuster

P.D.-En el documento gráfico que acompaña el presente reportaje, figura el autor Gerardo Fuster, con su inseparable bicicleta “Coppi”, en la localidad holandesa de Volendam. La fotografía data de otros tiempos.

 

 

 

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1 COMENTARIO

  1. Gerardo, relativa sorpresa, para mí, tu faceta Holandesa.
    El escrito es tan interesante como el resto de los tuyos.
    Incita a coger la bici para pasear la ciudad. Pero Madrid no es Amsterdam.
    Soy tambien gran admirador de Zoetemelk. Lo ví correr en pista en Madrid, allá por los años 70………, igual que a Eddy Merkx en el homenage a Santisteban.
    Enhorabuena por el artículo y feliz 2015.
    Fernando

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