El jugoso negocio de vilipendiar Lance Armstrong

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Quizá hubiera alguien, qué se yo, una persona, dos o tres, ideando cómo hacerse notar mientras escuchaban a Lance Armstrong desahogarse con Oprah. Ante la crisis surge a oportunidad dicen los chinos, y algunos han sabido ver que esto como buena crisis también ilumina ventanas de hacerse notar en la forma y ruido que otros mecanismos no conceden además.

Pasada una semana de la vergonzante media verdad que Lance contó, medio mundo se pronuncia sobre la estafa ejercida por el tejano. Aquí también le criticamos, por que ha ido demasiado lejos, ha tensado mucho y estresado el entorno para acabar allí donde estaba claro que iba a acabar sus días. Lance estaba “perimetrado” y cercado por sus propias mentiras quizá por que fuera un autómata que de tanto repetirlas piensa que son verdades vitales.

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Ello no esconde la mucha inmundicia que en torno al americano ha crecido. Reacciones de profesionales en activo o licenciados del tenis por ejemplo. Novac Djokovic o André Agassi han pedido algo cercano a la pena capital para el tramposo. Convendrían miraran de puertas hacia adentro. En las circunstancias actuales cualquier escupitajo se hace casi siempre con el viento en contra. Muchos deportistas deberían saber que boca callada es una precaución de primer nivel. Aún recuerdo aquellas palabras de Paco Mancebo cuando cazaron a Roberto Heras, “quién la hace la paga”. Miren dónde acabo Kiko poco después. Luego está Wiggins: “Pensé, mientes bastardo”.

Sin embargo al margen de virulencias declarativas, la suciedad mental de este deporte y muchos de sus actores lleva a decisiones irrisorias. Por ejemplo. Sport Cycle, la única revista por la que un servidor dedica parte de su paga, pone en oferta todos los DVD´s de aquellos Tours que ganó el americano. “Sale!” rezan hasta siete piezas de su bazar de grabaciones, mientras cobran a pelo las ediciones de Alberto Contador, Evans, Wiggins e incluso Bjiarne Rijs.

En Estados Unidos alguna librería empieza a cambiar de estantería los libros de Armstrong. Los estantes de deporte quedan vacíos para ocupar espacio en los de entretenimiento o ciencia ficción. Buen movimiento. Aseguran el tiro, reclaman la importancia que un Armstong limpio y cabal nos le habría garantizado y además evitan ser responsables subsidiarios en caso de que un lector malhumorado decida interponer una demanda por que en los libros de Armstrong se relata una sarta de mentiras. Y es que es así. En el país de la democracia plena ya se han dado esas denuncias. Menos mal que al de Cultura Ciclista no le dio por traducir pieza alguna hasta la fecha. No podemos dejar de decirlo: “Cuánto tiempo libre”.

2 COMENTARIOS

  1. Excelentes anotaciones, con mucho sentido y por si poco fuera lo anterior, muy certeras. Como estan las cosas en esto que insistimos de pensar deporte "a toda regla" lo mejor es ser cauto y por supuesto, de ser posible (por aquello que se pueda), alejarse de los malos pasos.

  2. De la misma manera que se "corona" a una persona… se la "destrona", así somos los humanos.
    LA hizo algo fuera de la ley, lo negó… ahora reconoce su falta…todo "vende".

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