El Katusha va al revés

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Katusha acompaña su nombre de “Russian global cycling Project”. Incorpora treinta ciclistas, de ellos dos tercios rusos, lo dirige el antiguo capitán de ruta de Armstrong Viatcheslav Ekimov, grandes firmas rusas lo cobijan y lleva a fuego la bandera de la madre patria en el pecho de sus ciclistas. Este equipo nació como la forma ideal de proyectar el talento ruso. Desde un principio sus fundamentos fueron similares al Sky con los británicos pero en clave rusa.

Sin embargo los números no salen. Si dos tercios del equipo responden a la nacionalidad rusa, sólo una de las once victorias llega de un ciclista de ese enorme estado. La isla en medio del océano corresponde a Alexei Tsatevich, ganador de Le Samyn. Al margen de esa semiclásica los triunfos llegan por su flanco internacional.

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Estos días el conjunto rojo lidera el Giro con Luca Paolini quien a sus 36 años debuta en la gran carrera italiana. Paolini le dio al equipo el triunfo en la Het Niuewsblad en un día donde la comparación de correr en una nevera se queda corta. Luego está la colonia española e incluso la excepcional prestación del eslovenoSimon Spilak, uno de los ciclistas más en forma de esta primavera que posiblemente mereció algun otro éxito más allá del Gran Premio Miguel Indurain y la etapa en Romandia, donde tuvo a bien aguantar a Chris Froome.

A menudo la realidad sobrepasa las ilusiones. No sólo conviene tener la estructura sino que también los nombres. Algo muy similar pasa en España, aunque a la inversa, donde las formaciones de Movistar y Euskaltel son a todas luces insuficientes para canalizar todo el talento que se genera en nuestro país.

Katusha fichó el año pasado a Denis Menchov como líder ruso y carismático pero el arroz del ciudadano pamplonés parece pasada. Sólo le dio dos victorias –una de ellas en la Bola del Mundo- a su equipo, al equipo de su país, al que llegó tras una travesía por países muy lejanos y muy al occidente. Fichó como doble ganador de la Vuelta más un Giro, sin embargo el objetivo del Tour que siempre se le escurriera parece lejos.

No creemos que os gestores del cuadro ruso se pongan nerviosos en exceso, sobre todo por la cobertura económica que sus oligopolios les garantizan, sin embargo la situación parece muy alejada de lo deseable. Ahora mismo sólo los mimbres que esta estructura ha tejido en la base parecen ser óbices para dar un resultado mayor pues lo que es el presente, éste parece bastante paupérrimo.