El lento despertar de ciclismo español

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Ya se ha conocido  el calendario ciclista internacional que tendrá España el año que viene y los sentimientos siguen siendo encontrados. Por un lado, cabe felicitarse por la recuperación de dos vueltas históricas, por el otro sigue el desequilibrio que la crisis marcó tan a fuego.

La cascada de desapariciones de carreras en este lado de los Pirineos ha sido tan grande que la recuperación de ciertas pruebas no es más que maquillaje. Veamos por ejemplo que si la primera parte del año, hasta el mes de mayo, el tono es más o menos interesante, a partir de este primaveral mes la carencia de carreras es casi total, prolongándose un paréntesis enorme desde junio hasta la Vuelta a España con sólo la remozada Volta a Lleida, la Vuelta a Burgos, Getxo, Ordizia y San Sebastián.

Pero al margen de la cantidad, también cuenta la calidad, y el año pasado las organizaciones no han sido las mejores posibles. El accidente de la primera etapa del País Vasco, la moto de Donostia, la televisión de la Volta a Catalunya o los desajustes varios, como traslados día sí día también, de la Vuelta a España dejan nuestro páis lejos de las excelencias organizativas que tradicionalmente se habían dado.

La recuperación del calendario en España es parte inequívoca de la restauración del nivel competitivo y de las figuras que muchos dicen que echaremos de menos. Sin duda que el esfuerzo de los Casero es muy bienvenido, pues la Vuelta a Valencia es una de las carreras que mejores momentos ha ofrecido hasta su precipitado final hace casi diez años.

Por su parte Sergi Escobar ha sabido resucitar Lleida desde abajo, devolviéndola al calendario internacional, una excelente noticia para una carrera que cuenta con ganadores como Pedro Delgado o Lars Boom, el ultimo de su antiquísima tradición, serán 59 ediciones.

Sin embargo ahondar en la recuperación de otras carreras es importantísimo. Volver a ver vueltas a Galicia, Valles Mineros, los Puertos o Aragón, Setmana Catalana, Escalada a Montjuïc, Subida a Urkiola, Hucha de Oro,.. recuperar esos emblemas además de hacerles justicia pondrá de nuevo la rueda a girar y homenajeará a esas carreras que en el filo de desaparecer, han aguando estos años de tremenda crisis donde sólo pensar en montar un tinglado ciclista era sinónimo de palmar pasta.

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Felicidades a la gente de Asturias y Murcia en este sentido, y también a los de Burgos y Andalucía por sacar un producto dignísimo. Hablamos de organizaciones pequeñas que atraen buenas figuras que prefieren la tradición del calendario de aquí, a muchos petrodólares que corren por la península arábiga.

Desconozco si en Unipublic quisieran alimentar esa esperanza, el otro día nos lo preguntamos, bien podrían hacerlo porque si la salud de su negocio es la salud de la Vuelta a España, ésta se resentirá sin duda cuando las estrellas españolas empiecen a escasear. Recuperar carreras debería hacerse bien, además, es decir con televisión -no ofrecer enlatados diferidos con dudosa calidad de imagen– porque sólo con ésta se puede alimentar el círculo de dinero, proyección y retorno que buscan las regiones y patrocinadores. Lo otro es complicado de vender porque en al final es como estar hablando de “ciclismo clandestino”.

Sé que me dirán que es fácil decirlo desde este lado de la plaza, pero sinceramente no se me ocurre otra manera de hacer todo esto rentable, hacer el ciclismo atractivo a la TV es la clave de bóveda en el futuro.

Imagen tomada de www.arueda.com

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