El Movistar es el “dream team” del Tour, pero…

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El otro día hablábamos de ello. Con el tema de que si Perico sí, si Perico no, recordamos que hace 30 años el ciclismo español torció su punto de inflexión. El mentor de aquella exitosa travesía respondía al nombre de una persona adusta, morena y bien relacionada, muy bien relacionada: José Miguel Echávarri. El navarro echó a andar aquello y lo demás vino solo, por una cuestión de inercia asentada en calidad, calidad a raudales, con Angel Arroyo y Pedro Delgado al frente del grupo.

Se entronó en ese momento una línea de sucesión real y noble. Lo que se llamó Reynolds pasó a ser Banesto –en los años de éxito pleno y terrible caída del engominado Conde-, luego Illes Balears –en un patrocinio que avivó el ridículo debate político que a veces se vive en el parqué territorial-, Caisse d´ Epargne y ahora Movistar Team, el equipo azul, como hace treinta años, mira por dónde.

Y en estas estamos. Por manos de Echávarri primero y Eusebio Unzue, luego, han ido pasando las “niñas bonitas” del ciclismo español. De Perico pasando por Miguel Indurain llegando a Abraham Olano y aterrizando en Alejandro Valverde. Perdonen la omisión de algún, estas piezas carecen de valor científico.

Hechos los prolegómenos y esta rápida visita a las raíces del equipo telefónico, veamos que el presente es posiblemente el mejor momento que nunca haya vivido esta estructura. Un equipo de primerísimo nivel, que reparte sus éxitos entre muchos de sus componentes, que posiblemente tenga las mejores perlas futuras del ciclismo español, y alguna foránea –digamos que Nairo-, y presente un nueve en este Tour recién estrenado que mete miedo.

Por que el equipo liderado por Alejandro Valverde, Nairo Quintana y Rui Costa con el refuerzo de Rubén Plaza, Andrey Amador, Jonathan Castroviejo, Imanol Erviti, José Joaquín Rojas y José Iván Gutiérrez es el auténtico “dream team” de este Tour. Y lo digo como lo pienso. Una mezcla de la sabiduría con una juventud insultante capitaneada por un excelente trío, donde lo problemático será elegir.

Descontado que Alejandro Valverde seguirá gastando cartuchos en una empresa para la que no le vemos capacitado, Quintana es una incógnita, al margen de su consabida calidad, mientras que Costa debería empezar volar solo por dos motivos, el primero por el caché que acredita y el segundo como consecuencia del primero: si no se le dan galones, acabará yéndose a otro equipo. Eso si esa dañada muñeca le permite seguir a tope.

No obstante más allá de los nombres que componen Movistar lo que nos generan dudas son las decisiones desde el coche, que como muchas veces hemos visto, no están a la altura del potencial que manejan. Es como si las hechuras del traje le quedaran holgadas a unos gestores que a pesar de su excelente bagaje no siempre aciertan e incluso yerran de la forma más increíble. Sólo recuerden Valvezcaray en la última Vuelta y el coste que ello implicó, pues Alejandro Valverde sin ese día, ni Fuente Dé, pudo haber ganado una carrera brillantísima por que fue el más fuerte. Argumentar a posteriori que fue culpa del Sky que tiró no hizo más que reafirmar esta teoría.

Y lo mismo decir de los mejores momentos de la presente campaña en la que algunas victorias, como la de Nairo en País Vasco, llegaron por la calidad de sus peones y no a causa de que el equipo trabajara como tal para lograrlo. Esperemos que el mismo acierto que el de ubicar O2 en las mangas del maillot azul rija las decisiones desde el volante, pues si en manos de alguien está sacar al Team Sky del velódromo, es en Movistar.

 

Foto tomada de Facebook de Movistar Team

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