El otoño de un ciclista con objetivos

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Este relato de Eduard Prades enlaza directamente con éste y no es más que el retrato de la vida misma, aunque traqueteada por el trajín de una bicicleta machacada por los kilómetros.

Creo que el camino ha sido demasiado largo, hace años que demostré que éste era mi sitio, pero el deporte es así. Los tres años de amateur, con Azysa y Camp de Tarragona-Mopesa fueron muy buenos, consiguiendo victorias en las mejores carreras, sobretodo a las órdenes de Antonio Pineda, con el que me hice un corredor más regular y rematador.

Durante un año y otro, todo eran alegrías, siempre parecía que daríamos el salto, pero llegaba octubre, noviembre, diciembre… y las posibilidades se habían esfumado una vez más. En esos momentos sólo los ánimos de los míos me hacían seguir y, también es cierto, la poca perspectiva de trabajo que azotaba el país pues corriendo en amateur ganaba más que muchos continentales o trabajadores. Además esos años en invierno me sacaba dinero trabajando en el campo, recogiendo mandarinas y naranjas de nuestras fincas.

El paso a Caja Rural ha tenido un gran culpable, Antonio Pineda, quien siempre estuvo intentando colocarme allí, sin embargo, obviamente, al ser un equipo que también dispone de estructura élite-sub23, debía prevalecer el paso de sus corredores.

Cuando ya pasé a continentales en Portugal y conseguí la victoria de etapa y general en GP Joaquim Agostinho, Caja Rural se interesó por mi, estuve muy cerca, pero finalmente no llegó. La desaparición de Euskaltel creo que tuvo bastante que ver.

Aún así Juanma seguía interesado y pude volver a realizar una buena temporada que servía de aval para que mi representante pudiera conseguir un contrato y así fue: estando yo en Japón se cerró definitivamente. Siempre recordaré el momento en el que nada más finalizar la etapa en la cima del volcán Ijen en Indonesia: Airan -Fernández- de golpe me exclama dentro del coche “¡cabrón!”(de cachondeo y dándome la enhorabuena) por fin se había hecho oficial y se había enterado antes que yo.

Ahora ya he completado mi año en Caja Rural con un calendario muy bueno y bastante acertado. He corrido prácticamente todas las carreras nacionales que me gustan, empecé con Mallorca, Almería y Murcia, Andalucía, unas clásicas en Francia e Italia, Catalunya, las clásicas vascas, Castilla y León, Turquía, Madrid, Noruega, Philadelphia y Canadá, Campeonato Nacional, Ordizia, Volta a Portugal, Tour du Lomousin, cuatro clásicas en Italia, Tour de Gravaudan y para terminar con tres clásicas más en Italia.

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El mejor momento de la temporada fue la segunda parte, aunque ya fui bien Fiordos o Canadá, donde se unieron las buenas sensaciones con los resultados, fue a partir de la Volta a Portugal cuando mejor me sentí llegando la victoria en Italia.

Creo que ahora puedo decir orgulloso: soy profesional, tengo una estabilidad que no tenía antes y eso te hacer trabajar con más tranquilidad y mejor, y al final se nota en todos los aspectos, tanto en los resultados deportivos como en lo personal. Antes era inviable irme a vivir con mi novia, y ahora aquí estoy, en Alemania, sin tener que depender a toda hora del teléfono y de las videollamadas para sentirnos más cerca.

Mi novia vino hace dos años por estudios y ya se quedó trabajando, así que como el despacho no lo puede cambiar pero carreteras hay en todos lados, al final decidí mudarme yo también.

Estamos en Gültstein (Herrenberg), un pueblecito 30km al sur-oeste de Stuttgart, por tanto tengo mucho más cerca el aeropuerto que en Alcanar -su pueblo de origen-. Así pues al equipo le es lo mismo, ya que incluso sale más barato enviarme a las carreras desde aquí que desde España, incluso a las carreras nacionales. No obstante, seguramente el inicio de temporada lo haré en España para poder entrenar bien, ya que aquí hace mucho frío y suelen estar las carreteras mojadas y heladas.

Entonces empezará esta aventura verde, color de la esperanza, color talismán para Edu Prades.