El paisaje después de la batalla

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La velocidad de este Tour es alemana. Marcel Kittel, que de haber ganado empezaría a sembrar estadísticas de impresión, ha dejado sitio a André Greipel, muy anónimo en los primeros días. Su equipo, el Lotto, va despacito pero con buena letra. Ya tienen su muesca. La jornada transcurrió rápida, veloz pero balsámica. La gente necesitaba respiro y alivio. El Tour toma camino de los Vosgos. 

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Estos días la Grande Boucle está  de conmemoración del centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial, una conflagración que dejó profundos surcos por las tierras que la carrera frecuenta esta primera semana y que en la ruta a Reims ha sido patente con el “Chemin des Dames”. En el día después de Arenberg, supongo que tras una noche en la que el cansancio y el estrés fueron tales que conciliar bien el sueño sería complicado, todos pasaron balance a lo que dio de sí la primera gran batalla de la carrera.

Una vez más la carrera demostró ser sabia y desmontar muchas las teorías que se sostienen a priori. Esas teorías, llamadas pronósticos, hablaban más de un mano a mano Contador-Froome que de un Tour. Froome abandonó la carrera cuando antes de que su rueda hubiera pasado sobre adoquín alguno, pero la jornada demostró que este Tour es cosa de muchos nombres, muchos más que esos dos que emergían por encima del resto.

En la clasificación, la cosa queda entre Nibali y Contador, y por medio andan el resto. Empezamos no obstante el recuento por esos dos ciclistas. El primero fue en el pavés un auténtico titán. Una vez más quedó demostrado que cuando el descontrol se instala, Nibail vuelva y se supera. Armó la carrera para que sucediera lo que acabó sucediendo. Lo que más me sorprende es que sorprenda su rendimiento y en especial el de su equipo, el Astana, un bloque extraordinariamente armado, como quedó demostrado, con tal cantidad de buenos ciclistas que el resultado, sinceramente, no puede pillar a nadie desprevenido.

Al margen del Lieuve Westra, excelso en las labores de rodador, mereció apunte destacado Jakob Fulgsand, quien sí fue biker antes que routier y por tanto domina condiciones como las de ayer a la perfección. Sino que se lo pregunten a Cadel Evans, un ciclista que en las circunstancias de ayer hubiera hecho un destrozo enorme.

En el otro lado de la horquilla está Alberto Contador que pecó de prudente en un primer momento y  acabó pidiendo la hora. Creo que al madrileño le desbordó lo de ayer. Posiblemente su cambio se anegara de barro, pero tenía una pinta de desfondado en meta que llamaba la atención. Y ojo, porque si revisan la etapa de pavés de hace cuatro también verán que Contador llega descolgado de su grupo.

Con todo, el manido argumento de la superioridad de Contador frente a Nibali está por demostrar. No sé si este Nibali ha medido mejor los tiempos o qué, pero al siciliano se le ve tremendo de forma, vamos como nunca. Transmite seguridad y fortaleza, pues no olvidemos que en la etapa de Sheffield, salió con solidez a los ataques de Contador y Froome, que sí fueron de cartón piedra, pero fueron un síntoma.

Hablando de Froome pasamos al Team Sky y su rápido traspaso de poderes. Casi sin percatarse, con la carrera a mil por hora, Brailsford, quien no quiere ni oír hablar de Wiggins, le dio al botón rojo y apareció Richie Porte acompañado de un ciclista que merece un gran éxito como Geraint Thomas. Veremos qué da de sí el australiano. El liderato que previó para el Giro lo asume en el Tour. Cosas del ciclismo.

El ciclista que despertó grandes expectativas, Andrew Talansky, estuvo donde se le esperaba, igual que Jurgen Van den Broeck. Lo mismo decir de Michal Kiatkowski, quien sobre el pavés no tiene nada que demostrar y sí en la alta montaña. Por lo demás Alejandro Valverde solventó, no sin sustos, el día. Conviene preguntarse dónde estaba ayer Jonh Gadret, dada su condición de ciclocrosman, en su auxilio del murciano que tuvo que acabar con la bicicleta de José Joaquin Rojas. Rui Costa, con Valverde, sigue quemando días en un segundo plano antes de abordar lo difícil.

#fact Hace 34 años Bernard Hinault, campeón vigente, abandonó el Tour portando el dorsal número uno. Froome ha reeditado esta triste efeméride.

#àdemain La ciudad de Nancy, habitual final de etapa en el Tour, acoge la última etapa antes de la entrada en los Vosgos. 234 kilómetros para causar más fatiga en el pelotón del Tour.

Foto tomada del Facebook del Tour de Francia y Twitter del Lotto

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