El paso atrás de Vincenzo Nibali

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Las dos caras de la moneda ciclista en las últimas temporadas ha fijado las efigies de Contador y el pequeño de los Schleck en sus dos torsos. Sin embargo, la irrupción de este año de Cadel Evans ha dejado en entredicho tal percepción que amenaza en quedar anticuada ante el diseño del próximo Tour cuyas líneas maestras no son precisamente del agrado del luxemburgués y abre opciones a otros ciclistas.
Compañero generacional de los dos mentados al inicio de la nota, Vincenzo Nibali es uno de los corredores que crece en este entorno. El siciliano corre entre los mejores nombres del pelotón, pero su crecimiento genera interrogantes. Si por un corredor completo entendemos al líder del Liquigas, Nibali, quien vuelve al Tour tres años después de realizar una excelente prestación en 2009, debería estar en todas las quinielas que le han omito dentro de las lecturas que arrojó la presentación de la Grande Boucle. Paradójicamente su nombre no estuvo presente en muchas crónicas.
Si vemos sus números en el CQ ranking detectamos un evidente paso atrás que en un ciclista de 27 años no se sabe muy bien cómo interpretar. Pasó de liderar este fidedigno ranking a militar fuera del top 20. En conjunto doce meses sin triunfos, aunque llamando a la puerta de muchos de ellos y ejerciendo de eterno candidato en las grandes clásicas, como paso previo a las mejores vueltas aunque sin la capacidad de imponerse. Tanto en San Remo como en Lieja y Lombardía estuvo entre los destacados, pero adoleció del sentido que mueve al ganador.
En 2011 Nibali cuajó un año cuyo balance específico en grandes vueltas presenta excesivas dudas. Ha pasado de pisar un podio, en el Giro, y ganar la Vuelta, a ser tercero en la grande italiana, sin amenazar consistentemente a Contador y muy poco a Scarponi, y quedar muy desplazado en la española, donde sólo un descenso le será recordado en lo sucesivo. Si en 2010 partícipe de una memorable edición del Giro donde se descubrió como el mejor gregario que cuantos circulan por el pelotón –perdonó la vida a su compañero y líder Ivan Basso- en la Vuelta abrió el libro del oficio para sobrevivir, no sin plausibles apuros, en una edición muy dura.
Con todo este paso atrás, sin entenderse como definitivo, puede resultar incluso hasta beneficioso pues su caché sigue invariable asentado en el beneficio de la duda. Para el año que viene la cordura ha vuelto a Liquigas dejándole camino limpio en el Tour, ahí donde queremos verle en plenitud con un recorrido, y esto no se ha dicho, muy adecuado a él. Dos cronos, pocas llegadas en alto y descensos que cobran importancia. Su apuesta por conquistar Francia, catorce años después que lo hiciera Pantani puede ser el primer síntoma de cambio en este excelente ciclista.
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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