El peaje de correr pagando

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Hay en la vida ciertos empleos que por defecto están mal remunerados o simplemente no remunerados. El sector periodístico por ejemplo, con el anzuelo de que es un trabajo que gusta y por el que venderías tu alma al diablo, tiene becarios eternos, aunque ello implique que estemos asistiendo al mayor maltrato de la legua castellana en su historia.

En ciclismo, y supongo que en otros deporte, se va un paso más allá. Pagar por correr carreras ciclistas portando el nombre de un patrocinador que no merece llamarse así es casi tan antiguo como el deporte, tan antiguo como vergonzante para quien lo practica y lo pone encima de la mesa como una praxis habitual. En este artículo de ARueda se comenta el último caso, pero si miramos lo que nos escribía Santi Segú hace dos semanas veremos que esto es tan habitual que sangra e impresiona.

Llevo desde los seis años pedaleando, mis padres me han llevado a correr por toda España, estuve corriendo hasta los veintiséis y lo dejé por asco y corrupción, sí corrupción habéis oído bien, mis padres tenían que ofrecer millar y medio de pesetas  para fichar por un equipo pro, si millón y medio  no era suficiente, pasaron a otros por tres y medio

Yo recuero a Santi comentarme esta lastimosa situación, recuerdo además el nombre del manager que manejaba estas prácticas, lo recuerdo perfectamente pues es un apellido compuesto muy divulgado hace treinta años en nuestro ciclismo.

Tener que pagar por correr, por ejercer un oficio, es una vergüenza, pero cuando el sistema está así establecido, o subes al tren o te caes de la subasta y todo aquello por lo que has luchado, por lo que tus padres se han desvelado y movido se va por el asidero del baño.

Pero las cosas no remuneradas, o directamente pagadas de tu bolsillo, tienen su hándicap. Hablamos de pasaportes biológicos, de ciencia aplicada al rendimiento, de mejores controles, de poner coto a la trampa, pero no evitamos sus causas, y un ciclista que se ve empujado a pagar su plaza por desesperación es caldo de cultivo para que caiga en lo sencillo y fácil, a la mano de todos y no es otra cosa que la trampa, llámese en la acepción que se quiera, desde el dopaje a otras cuestiones porque en el fondo se pone a un persona ante la desesperación más absoluta. Permitir estas estafas es la semilla de sustos futuros.

Imagen tomada de www.vanlooy.es

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