El regalito del Tour

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La llegada a Saint-Jean-de-Maurienne trae sorpresa este año y se llama Les Lacets de Montvernier, una montaña que cerca el valle que da acceso a colosos como Glandon o Croix de Fer, y que esta vez, por primera en la historia de la carrera, se subirá.

Hablamos de una de esas ascensiones que no por inédita deja de ser irónica, el garabato de un niño cuando le pides que dibuje una carretera de montaña.

2La subida en sí es un segunda y deja al pelotón a diez de meta. Sin embargo tiene la peculiaridad de salvar 200 metros en tres kilómetros por un sistema de curva y contracurva que dibuja una silueta muy especial en la ladera. Ir a google imágenes es perderse en minutos de cotilleo por sus constantes herraduras.

Arriba está la población de Pontamafrey y abajo Montvernier. Por medio un vertiginoso trazado de la transhumancia del lugar que estará cerrado al público. Todo lo que se vea, será televisión que como siempre -y a pesar de lo que diga Carlos de Andrés- en Francia es  excepcionalmente generosa con los monumentos  y paisaje del país, algo que por desgracia no se prodiga en la Vuelta y en el estado con más lugares patrimonio de la humanidad del mundo.

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