El rincón de los libros ciclistas (II)

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En aquellas estanterías, destrozadas por la carcoma y repletas de telarañas, estaban apoyados uno detrás de otro, pero a punto de sucumbir como un dominó, muchos libros que yo había leído. Cogí uno de nuevo al azar: Historias del Arco Iris“, donde a través de 225 páginas, ahora medio destrozadas, y más de 200 fotografías, ya descoloridas, explicaba anécdotas de los Mundiales desde la primera edición disputada en 1927 hasta la de 1999 que tuvo lugar en Verona, el año de Freire. Molero, el escritor, reflejaba en su obra capítulos especiales a los campeones españoles y sus medallistas, con la voz de sus protagonistas.

Casi tanteando, pues habían algunos que se deshacían con solo tocarlos, volvía a coger otro: Cumbres de leyenda”, dedicado a las montañas míticas del Tour, de los periodistas Sergi López Egea y Carlos Arriba. En él, ambos se recreaban en la historia del Tour a través de sus montañas más simbólicas. Todo se resumía en una frase: “Si el Tour fuera una epopeya, las montañas serían el único lugar posible para la gestas. Si fuera una guerra, no habría otro campo de batalla mejor. Si el Tour fuera una leyenda, los héroes, dioses y semidioses sólo podrían habitar en las cimas de las montañas. El Tour es la montaña”.

Gran libro en el que se podían aún leer otras grandes citas, medio borradas por la humedad:

«El ciclismo sin montaña sería un ciclismo cojo. Las montañas son el gran reto de los ciclistas y los aficionados buscan los puertos que son lugares donde se plasman los mayores esfuerzos» José Miguel Echavarri

«La montaña no te desilusiona nunca, porque el aficionado al final premia el esfuerzo de los corredores» Miguel Indurain

Emocionante, justo hasta la misma línea de meta, fue “El Alpe d’Huez”, de Javier García Sánchez, de gran éxito entre los ciclistas de la época, un best seller que de nuevo tenía entre mis manos y el cual fui escrutando entre cientos de páginas amarillentas. El libro nos cuenta la aventura de Jabato, un ciclista que nos recordaba mucho a un tal Perico, en una de las etapas más duras del Tour de Francia, donde dos centenares de ciclistas finalizarán en la mítica cima del Alpe d’Huez. De ella se dijo que: “esta novela es un monumento al ciclismo, el más agónico de los deportes, escrita por uno de nuestros más interesantes narradores  y un reconocido amante y practicante de este deporte”.

El tiempo pasaba deprisa y la linterna empezaba ya a fallar. Seguía cogiendo libros como podía y fue a parar en mis manos uno que llegó a ser mi auténtica Biblia sobre colls y montañas: En bicicleta por los puertos” de Frederic Ràfols, donde narra el viaje de cuatro ciclistas que atravesaron el norte de la Península Ibérica de Cabo a Cabo, con el objetivo de ascender el mayor número de puertos posibles. Los diálogos entre ellos anotaban cientos de anécdotas y reflexiones sobre cicloturismo y montañas, apareciendo los principales datos de más de 500 puertos, los más populares en el mundo del ciclismo. Una obra que combinaba con destreza el relato de aventuras y la consulta sobre puertos que ningún loco por las cumbres podía perderse.

Como estudioso que era yo para mejorar el rendimiento a través de una buena alimentación, tenía un libro con este nombre: “Alimentación y ciclismo”. Lo reconocí enseguida, a pesar de estar medio quemado. Recordé leer que sus autores, Marco Neri y Alberto Bargossi, nos explicaban que “el ciclista que desee mejorar, debe conocer qué son las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas, vitaminas y minerales, para qué sirven, cuándo es conveniente suministrarlos y cómo han de cambiar sus proporciones según su entrenamiento”.

Continuará…

Si queréis ver la primera parte 

Por Jordi Escrihuela

Foto tomada de apmforo.mforos.com

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