El taller de bicicletas

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Mi vinculación con el ciclismo siempre ha sido como mecánico, pues he sido un pésimo ciclista. Llevo en esto desde 1993, con mi tienda, Bikeverd en Barcelona, la cuna de los Zamora, Pau i Marcel, también de Ibon Zugasti. Pasamos a un grupo de compra llamado Grupbike, con la mayoría de tiendas pequeñas y medias de Catalunya.

La idea era vivir de lo que te gustaba: craso error. Entonces las tiendas dividían entre las de BTT y las de carretera, éstas nos venían montadas y con Shimano, cosa que los puristas odiaban, pero nos hicimos hueco aprovechando además que más de uno pensó que el BTT sería una moda pasajera. Entonces nadie iba en bici por Barcelona, sólo los ocupas, se veía alguna híbrida, las plegables ni hablar y poco más.

Desde entonces sigo vinculado al ciclismo. Hace unos cuatro años llevo un local en el barrio de Sants para gente semiprofesional que viene rebotada del mal servicio de las grandes tiendas. Nos hemos hecho un hueco poco a poco, sin prisa, paulatinamente, porque le dedicamos un rato a cosas que otros no querrían ni reparar o que sólo solucionaban cambiando piezas.

Nuestra filosofía ha sido la de NO VENTA, con la idea de que todo se urde reparar. Cuando dijimos que nos íbamos a dedicar a esto, la carcajada de la gente que nos conocía se oyó desde lejos, pero resulta que a día de hoy cuento en Barcelona unos 26 talleres donde se repara y se vende algún accesorio.

La clave está ahí, en saber reparar, nosotros colaboramos con escuelas de mecánica, asistimos en las reparaciones de varias pruebas de BTT, incluso hasta en la Titan Desert, asesoramos en el traslado de bicicletas a pruebas de Ironman.

La tienda de toda la vida tiene problemas para salir adelante porque en internet hay una presión brutal y sin embargo nosotros estamos para montar la bicicleta comprada pieza por pieza en la red, en un trabajo que tiene gran valor y que no invita al regateo como pasa en otras circunstancias.

A ello le sumamos trabajo por las redes sociales, la imagen personal y de taller novedoso, tenemos bien claro qué hacer y cómo hacerlo: cuando nos entra un triatleta le invitamos a un café mientras le arreglamos la bici y le preguntamos cómo le va y qué va a correr. Les encanta. Los sabemos por nuestros amigos Pau y Marcel Zamora, por Valentín Sanjuan, por Santi Millán…

Y luego está la bici urbana, al tener la puerta abierta estamos al abasto de todos, tanto de adultos como de niños. Tienen salida las piezas de segunda mano, ni os imagináis los muchos tipos de cambios que pululan por Barcelona. Sin embargo todo ayuda a llenar la caja, ah, y también la restauración de bicicletas, un mercado grande que mueve clientes pero no mucho dinero. No obstante todo suma.

Este día a día, nuestra forma de trabajar, compartir con los clientes la reparación de su bicicleta, nos permite seguir…

Por Carles Pinyol

Imagen de @marcelzamoratri

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