El Tour como lo vio Coppi

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Mario Fossati fue uno de los grandes periodistas italianos, que tuvo a bien trabajar en los tres grandes medios de la bota -Gazzetta dello Sport, Giorno u La Repubblica, y dejarnos un legado caso único con el libro titulado “El Tour de Francia”, una obra que narra la victoria de Fausto Coppi, la segunda, en la edición de 1952 y que La Biciteca os ofrece.

Y lo hace desde dentro, desde los despachos, coche, habitaciones, comedores y carretera, hay mucha carretera. El periodista tenía “full access” al mítico combinado italiano que dirigía con maestría ese excorredor que fue pagado para que no concurriera en competición pues su sola presencia dejaba la misma sin emoción.

En efecto, el mítico Alfredo Binda llevaba las riendas de un equipo irrepetible. La narración no empieza con el Tour, que ese año partió desde la inhóspita Bretaña, para atravesar el ancho del hexágono hasta Bélga, bajar paralelos a la frontera oriental y volver a París por el Mediterráneo y los Pirineos. La narración, como digo, arranca en los días previos a la carrera, días en los que se vivieron amargas reuniones para poder casar los intereses de los tres grandes en un mismo equipo.

Fausto Coppi, Gino Bartali y Fiorenzo Magni eran la punta de lanza de un bloque que consiguió ser uno, no sin pocos problemas y cambios en la dirección. Las maniobras de Binda para tenerles en la salida son el perfecto entremés de una narración a dos velocidades, como la estrategia italiana. Primero tranquilidad, agazapados, pero a partir de Roubaix, a la trinchera, con saña y poder. Coppi alcanzó primero que nadie, ese año, la cima de Alpe d´ Huez, en un duelo mítico con Jean Robic, el ciclista en cuya persona confluía toda la frustración de los franceses, a años luz del poder transalpino.

Aquel Tour fue también histórico para el ciclismo español que vio a Bernando Ruiz, el protagonista de un delicioso Conexión Vintage de Paco Grande no hace mucho, en el podio. Fue la primera vez que un español subió tan alto y como nos contará Gerardo Fuster próximamente Ruiz fue un ciclista de cuyos registros no se ha hablado lo suficiente.

De entre el bosquejo de frases y expresiones que el libro nos ofrece, permitidme apuntar dos extractos, cortos, pero ilustrativos de la excelente narrativa que viste la obra:

El Tour es tremendo, me habia dicho Milano, porque a la víspera de una etapa aguarda… otra etapa. Los peligros son evidentes…

¿Y detrás? El único cazador de magno era Sabbadini, flotando entre el campeón de Italia y el pelotón. Sin embargo, era un cazador que no conseguía atrapar a su presa. Fiorenzo no oía, ni siquiera remotamente, el eco de sus escopetazos…

Imagen tomada de Parlamento Ciclista

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