El triunfo de Vinokourov destapó cuán dividido está el ciclismo

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Unas 48 horas y pico después, tomando con distancia y colchón temporal, de lo ocurrido en Londres, sigo asombrándome de cuán confuso y caótico es este mundillo del ciclismo, inscrito en un universo que no le va a la zaga, el del deporte.

Con la industrialización y generación de grandes ciudades a principios del siglo XX emergió en nuestro país ese tópico de las “dos Españas”. Aquello no fue más que la culminación de las guerras carlistas y el perfil de pesebreros reales que se formó en la época de los Austrias. Ese camino nos lleva a hoy en día, pudiendo decir que los han años no han curado cicatrices, más bien las han ahondado.
Ahora bien. El ciclismo tiene esos “dos ciclismos”, los irreconciliables. Que no admiten matices ni consideraciones previas. Es blanco o negro. Alexandre Vinokourov es un dopado de mierda que no merece el aire que respira para unos o un elemento ejemplar de reinserción tras un error que ha pagado para el resto. Posicionarte de forma equidistante entre ambas posturas es poco menos que someterte a una somanta de hostias, en el más benévolo de los casos.
Pero señores no conviene engañarse, como dijimos en su día sobre la Ley Osaka, la aceptación de deportistas que tuvieron algún día un expediente por dopaje corría el riesgo de dar este resultado y en ese marco el kazajo ganó en muy buena lid. Más allá de las consideraciones si se ha reinsertado o no, cabe la lectura de que el ciclismo está en estado de excepción por eso convendría ser más cuidadosos si interesa que esto vuelva a flote.
Pero llegados hasta este punto, aplaudir las opciones de Alejandro Valverde, hábiles hasta el final, cuando su condición, como la Vinkourov, se vincula a la dichosa ley y sus matices, no deja de ser una contradicción extraordinaria. Seguro que alguno de los que criticó a Vino, vibró con Valverde. Como diría un castizo “o todos moros o todos cristianos”.
En estas dos opiniones personales, quizá para muchos encontradas, se halle el quid de la cuestión. Que no todo es negro, ni blanco. La paleta de colores que el pintor mezcla frente a su lienzo ofrece afortunados matices. Grises que ayudan a entender mejor la vida. 
El sábado, a raíz de la entrada que hicimos sobre el triunfo del kazajo en  el corazón londinense, un servidor recibió muchos comentarios en el sentido de contemplar la vida desde el matiz, con lo diferente en la mano. Pero tuvo, entre otras, dos elocuentes muestras de cuán radical se ubica la gente.
La primera fueron dos twitts de Manolo Sainz, antiguo director de Vinokourov, por medio año no más, clamando a favor de las segundas oportunidades y regeneración:
“Impresentable partidismo y serás de los que cantes “basta ya” y añadió que “cuando se paga el error eres libre. Nadie en la vida debe pagar doble por nada. Ni siquiera tú”
Luego emergió este comentario de uno de los lectores habituales de este blog, Iago:
Qué vergüenza que ganase Vinokourov, luego dirán que el ciclismo está cambiando… Ha ganado un dopado gracias a dos cosas: 1º Al cambio de normativa con la eliminación de la ley Osaka. 2º A la falta de sanciones de por vida en el ciclismo (el silencio es recompensado, todos callan y al acabo de unos meses vuelven a competir; como Contador)” 
Mi opinión, que ambos tienen su parte de razón. Que las segundas oportunidades no son sugerencias si no imposiciones pero que cierto amargor recorre el paladar cuando ves a un ciclista como Vinokourov en el podio. Sin embargo como muchas veces me he preguntado, y aquí también he preguntado ¿por qué nadie está interesado en imponer una pena a perpetuidad a aquel que propine al ciclismo un golpe de la dureza de Vino en 2007?. Quizá mirar más allá del ciclista que impone su talento y forma de hacer sea un interesante ejercicio.  

Queremos comentar que el ganador de las gafas ofrecidas durante el Tour de Francia es Mos Uribarri. Ruego nos contactes vía mail en [email protected]. Felicidades Mos por aproximarte al resultado apostando por Wiggo, Sagan y Rolland para los tres maillots concursados. Hubo otras dos respuestas idénticas pero el sorteo realizado por los responsables de la promoción ha dado el nombre del ganador. 

Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

4 COMENTARIOS

  1. Gracias por nombrarme en la entrada de hoy.La inmensa mayoría de los sancionados por dopaje jamás han admitido su culpabilidad (salvo rarísimas excepciones, como Manzano); al contrario, hasta inventan la historias más absurdas para justificarse. Por lo que de arrepentimiento más bien poco.Las sanciones se podrían reducir si el "cazado" colabora, delatando a los médicos, directores, otros compañeros, etc. Con el sistema sancionador actual lo más conveninte para el infractor es callar, esperar a que pasen los meses correspondientes y volver cómo si no pasase nada. Incluso después de retirados acaban como mánagers o miembros del staff de algún equipo. Eso no se puede admitir.Y de "El Gordo" prefiero no decir nada vista la trayectoria del individuo…

  2. Creo que hoy ante este magnifico post, solo voy a decir "el que esté libre de culpa que tire la primera piedra" y en ello incluiria a todos los deportes. No me creo, nada, pero nada que el dopaje solo sea cosa del ciclismo o del atletismo.

  3. Si algo ha caracterizado este blog es la capacidad del autor para mover a la reflexión. Ahora bien, ¿es posible colocarse de manera 'equidistante' en un tema que no termina de cuajar ni como tema de salud pública ni como ético? Las dos posturas a que haces referencia son expresiones de una visión del mundo particular -y, por tanto, válidas desde su propia óptica, no desde las otras- que intenta explicar (y validar o invalidar, según el caso) el triunfo de Vino. En lo personal, no puedo esperar más que congruencia de sus autores cuando sean revisados los casos similares. Y de la parroquia, mejor ni hablar, ¿leíste en Cyclingnews la interpretación de los medios checos a las acciones y palabras de Kreuziger después de la carrera del sábado? Caramba,a nadie se le da gusto.

    • Magnífico Fernando. Hay una obsesión por descalificar a quien piensa diferente a ti que nos impide razonar. Sobre lo de Kreuziguer es más de lo mismo. Los corredores se deben a las marcas que les pagan los doce meses del año y esto siempre acaba surgiendo. Es triste pero así

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