El viaje de Cancellara llega a destino

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Una generación prodigiosa de principios del nuevo siglo se alumbró en el Mapei. Matxin, quien estos días confirmó que seguirá en el Omega, en 2015 Etixx, podría hablar bien de aquellos cachorros -Pozzato, Eisel y Kolobnev- que hoy son hombres hechos y derechos con un palmarés que el caso de Fabian Cancellara es amplio y coherente con las expectativas. Pero los años pesan, no fluyen sin dejar factura y el suizo que tantas admiraciones despierta está en la recta final de su carrera.

En esta entrevista a la británica Road, Cancellara anticipa que 2015 será su penúltima temporada. La pieza es buena y adecuada a un año raro para el mejor rodador de las dos ultimas décadas. Su campaña en 2014 no ha sido la mejor. Consiguió renovar su cetro en Flandes, pero a partir de ahí ningún triunfo de tal calibre, pues el nacional doméstico contra el corno se nos antoja sencillo para la llamada locomotora de Berna.

Cancellara asoma en la puerta de la historia de las grandes clásicas con siete éxitos que le equiparan a los grandes de siempre. Ganó en Flandes 2010 y desde entonces monumento al que concurre, monumento que finaliza en el podio. Su serial es excelente. Descartadas Lieja y Lombardía, la marca del adoquín se clava en su palmarés y eso que por su recorrido profesional en ocasiones se llegó a pensar que podría hasta plantearse los otros dos monumentos.

Pero volviendo al meollo, las cifras de Cancellara asustan. Desde aquella victoria en Flandes 2010, vestido de rojo con la cruz suiza en el pecho, ha logrado doce podios en las tres clásicas de su gusto. Anoten porque no es una combinación de caja fuerte. San Remo: 2232; Flandes: 1311; Roubaix: 1213. Hablamos, relatamos, en código cifrado sus puestos en los tres grandes monumentos de primavera. Sólo falló en 2012, estrellado en una cuenta flamenca en esa extraña alternancia que ha mantenido con Tom Boonen en el control de las grandes carreras.

Es más, ha finalizado tres años en el podio de las tres carreras mentadas demostrando una interesante capacidad de reinvención pues de ganar en solitario, a mamporros y aló bruto, logró ganar en medio del descontrol y hostilidad generalizada hacia su persona. Tanto en Roubaix 2013 como sobretodo en Flandes 2014 ganó con la pizarra y frente a rivales, eso sí, inferiores en lo táctico, como son Van Avermaet y Vanmarcke porque con Gerrans o Nuyens  no le salió el plan.

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Pero Cancellara, con ese aspecto de Aragorn de El Señor de los Anillos, se hace mayor y se le acumulan las objetivos. No quiere otra victoria en Flandes y ya está, “no me satisface” comenta, como tampoco quiere un vino cabezón, “la vida es corta para vino malo”. También admite que si hubiera tenido las piernas de Kwiatkowski, habría estado en la pugna por el mundial berciano que muchos le atribuían.

Borrado de la fiebre por la hora que invade el pelotón de ciclistas de su perfil, sabe que en Utrech tendrá última opción de ganar su sexto prólogo del Tour. Entroncado con la mejor tradición de especialistas -Marie, Boardman y Cancellara- la salida en línea de 2016, desde Mont Saing Michel, le complica mucho las cosas.

Fabian explotó hace mucho, hace más de diez años. Ganó en Lieja un prólogo a Armstrong. El tiempo no pasa en balde, pesa, el suizo lo sabe y lo nota.

Imagen tomada de http://www.praquempedala.com.br

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