Connect with us

Electricidad en el Poggio

Tras el Poggio sprint en San Remo

Mundo Bicicleta

Electricidad en el Poggio

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

San Remo. La clásica en la picota, en cuestión. Al menos hasta el Poggio.

Imaginad por un momento, sólo un momento. Si vosotros le dais al Bkool o al SMR de turno. 300 kilómetros de carrera y a diez de acabar la sesión llevar la máquina por a los 400-500 vatios. Ponedla y tendréis noción exacta de lo que es dolor y arrastrar mal cuerpo. Es una sensación de poder trenzada de mil sentimientos.

Así puso la Milán-San Remo, Peter Sagan cuando decidió ir a por la victoria en la coronilla del Poggio, el montículo que guarda la ciudad y que se puso un día para que los velocistas no lo tuvieran en bandeja.

Cambrils ZC, Gran fondo

“La más fácil, la más difícil”. No son tiempos sencillos para la carrera más larga del año que ve como otras con menos años, más brío y también más caminos de tierra le comen la tostada.

San Remo es un sopor dicen muchos, y quizá con cierta razón, si no tuviéramos presente que en San Remo se juega la esencia misma del ciclismo: soledad, eternidad y sobre todo fondo, un fondo sin tope por abajo, porque tener una carrera de trescientos kilómetros engarza el presente con el pasado enorme y ancho que tiene este deporte,

Por eso el mérito de Sagan, hacer eso, en un grupo endemoniado que bate la subida al Poggio como si de un descenso se tratase y abre hueco y selecciona la flor y nada del pelotón. San Remo fue una olla a presión hasta ese momento, Sagan le dio escape a tanta energía.

Y le siguieron los nombres que hace poco sonaban a futuro y ahora creo que son presente mayúsculo. El ciclista que siempre está dispuesto, Michal Kwiatkowski, y el francés con cara de querubín y hechuras de grande, Julian Alaphilippe.

Los tres dieron por acabada la carrera para el resto, en el Poggio pasaron con leve ventaja, sortearon la curva de la cabina, esos guiños de eternidad, y se fueron cuesta abajo, entre invernaderos y curvas imposibles hacia la ciudad. Fue el descenso a los cielos, hilar fino, equilibrios en un alambre.

Sagan trazando como le convenía, como si la ruta no fuera con él, Kwiatko trazando magisterio en cada entrada y salida de curva, Alaphilippe siendo testigo de excepción.

En la recta, todos pensábamos en Sagan, pero este Kwiatko es el techo, la línea roja del ciclista más carismático en muchos años. Pensamos en Harelbeke, pensamos en la Strade de hace unos años. En el mano a mano, el polaco lleva ventaja. En San Remo, más de lo mismo.

Cuando Kwiatko gana y Sagan embiste contra él cruzada la línea, acabábamos de ver el sprint más eléctrico del año, no un sprint de matados, ciclistas tostados por 300 kilómetros, no, fue el sprint del año, el canto a que esta gente decididamente no son de este planeta, del nuestro al menos no.

Imagen tomada del FB de Milano Sanremo

INFO

Nacex te envía la bicicleta sin cargar con ella… 

 

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo
Clic para comentar

Deja un comentario

Más en Mundo Bicicleta

Advertisement
Advertisement
Advertisement
Inicio