Tres españoles y un inglés, en una habitación

0
2
vistas

Aquella Vuelta a España de 2012 que se presentaba en el baluarte pamplonés hace ocho meses despertó algunas críticas en lo exagerado de su trazado, lo desproporcionado de sus dimensiones y lo inequitativo para algunos especialistas en liza. El primer tercio de carrera ha demostrado que ese sentimiento inicial no era erróneo. La ausencia de velocistas ha dejado en manos del mismo las tres llegadas masivas que se han producido, mientras que las pequeñas subidas y demás trampas del recorrido nos han descubierto que el recorrido ayuda pero la clave la manejan los corredores y si estos no quieren no hay trazado que valga.

Cuando se juntan tiembla todo

El primer ciclo de la Vuelta, el oriental, ha estado bonito. De verdad lo digo. El reparto de dificultades alternándose con jornadas en apariencia menos duras, pero matadoras en esencia, ha sido acertado. Otra cosa es lo que venga a partir de ahora. En mi opinión es erróneo el continuo reflejo que se hace de la carrera respecto al Tour. Allí se corrió de una forma, con unos ciclistas muy determinados que impusieron su forma de hacer para acabar llamando a la gloria. Nadie en este país dijo que los Tours de Miguel Indurain fueron aburridos y no creo que en muchos pasajes se diferenciaran al que ganó Bradley Wiggins hace cinco semanas.

Este primer tramo de carrera ha dejado a priori el pescado entre cuatro ciclistas, tres del país anfitrión más un inglés, últimamente el perejil de todas las salsas. Cuatro corredores que han corrido a hostia viva, sin escatimar, como si no hubiera una segunda y tercera semana, algo que en el caso de los cuatro ofrece dudas, pues el rendimiento de todos ellos en esas alturas se adivina complicado prever.

Vayamos por orden. Purito Rodríguez encabeza la general con una diferencia de hormiguita cimentada en el convencimiento de sus propias limitaciones. Un minuto, más o menos, sobre sus más directos rivales es un buen arrimo, pero la crono y las grandes etapas de montaña son dos asignaturas que, a pesar del Giro, debe solventar con claridad. Respiro no le van a dar.

El segundo de esta ristra es el inglés. Chris Froome es un ciclista que nos empezó a sonar con fuerza hace un año a estas alturas. Viene de un castigo llamado Tour, pero antes del mismo compitió poquísimo. La tercera semana no creo que debiera serle esquiva, pero su rendimiento tipo “Guadiana” siempre ofrece dudas. No cabe duda de que si está bien me parece un tipo peligrosísimo, tanto como para acabar dando en las narices las aspiraciones patrias.

Tercero es Alberto Contador, un manojo de nervios y precipitación. Oírle que atacó en Montjuïc por que no conocía el recorrido, él que ganó la Escalada y con auxiliares por delante, no es la mejor manera de generar confianza. Excelente ciclista, siempre lo he dicho, pero con muchos “pájaros”, de todo tipo, en la cabeza. Como los dos primeros con muchas incógnitas por resolver.

Y finalmente Alejandro Valverde quien demuestra en esta carrera la madurez que le falta a sus mentores. Salvado el escollo camino de Valdezcaray, me parece en una forma sensacional como nunca quiere admitir. Está obsesionado con la tercera semana, pero ése parece también el problema, por un motivo u otro de sus rivales, por lo cual pensar en el día a día le seguirá reportando alegrías. Ya lleva dos, ambas además muy similares.

Con este cuatro no podríamos hablar de la “Rendición de Breda” de Velázquez pues aunque las diferencias parezcan establecidas por detrás alguno –holandés para más señas- puede dar la opción de ampliar a alguno más el elenco. Con lo que queda, aventurar una carrera exclusiva entre estos cuatro es pillarse los dedos.

 

Foto tomada de www.biciciclismo.com & Zikliamatore

Publicidad

Deja un comentario