El encaje de la bicicleta en la ciudad

0
37
vistas

Hace más de cien años las sociedades se movían de formas diferentes a las de ahora, pero sus problemáticas eran en esencia parecidas. Sin automóvil, con distancias importantes que cubrir, las grandes ciudades se hacían inabarcables a pie. Fue la época del caballo, bien fuera de forma individual, montándolo o tirando de un carruaje. Los caballos ocupaban espacio, mucho, necesitaban manutención, manchaban y eran insalubres en ciudades de estrechas calles,…

Ocurrió que un personaje, llamado Karl Freiherr von Drais, de quien hablaremos con mayor detalle un día, inventó un armatoste que simuló la primera bicicleta. Poco a poco se supo de las bondades del invento, poco a poco se fue mejorando hasta que a finales del siglo XIX esa especie de engendro empezó a ser eficiente y mejoraba la velocidad media de los caballos, de la persona a pie y de los primeros esbozos de automóvil. La bici era limpia, ocupaba poco sitio y rápida entre el frenesí de la ciudad. Ganó por la mano todos los elementos de transporte hasta que el coche lo arrasó todo.

Con esta pequeña historia queremos decir que ya hubo un tiempo en el que la bicicleta tuvo que buscar su rendija para entrar en la vida de las ciudades, un pequeño encaje en el que creció y se desarrolló durante un tiempo, aunque eso sí, con una ordenanza explícita de que debía ir por la calzada y no por las aceras, porque cuando esto pasaba la gente del momento se horrorizaba ante el raro equilibro de aquellas máquinas y personas.

Hoy la bicicleta sigue buscando hueco y no lo tiene sencillo. Hay excesiva mala leche en todos los actores que deben convivir en un espacio que por desgracia no es infinito. Las aceras, las calzadas, las zonas de parking, todo tiene la anchura que tiene, y los peligros son obvios. Y pesar de todo vemos que hay mensajes terribles, que no ayudan en nada a la convivencia entre personas que tienen un mismo fin: moverse por la ciudad.

1
2

 

Viendo estos comentarios, que os puedo asegurar no son los más agresivos que he leído, a la conclusión que llegamos es que esto va a costar mucho, mucho más de lo que algunos podríais imaginaros, aunque la bici se ve cada vez más, las reticencias siguen estando ahí y no sólo por parte de un colectivo, hay demasiada mala leche en todos los lados y así, esto va a ser como el cuento de la lechera.

Imagen tomada de ecomovilidad.net y gracias a Roser Ruiz por hacerme llegar estas dos muestras de incultura 

INFO

Mira las últimas novedades de Santa Fixie

Deja un comentario