¿Es el ciclismo una familia?

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Tres noticias, encadenadas entre ellas, ambas con origen en Cantabria dibujan lo que es hoy el ciclismo, y que creo que siempre ha sido, y no es más que un espacio competitivo al pito de “maricón el último” sin distar mucho de lo que es la vida en general.
La primera noticia, sin sentido cronológico, pero que albergó las primeras luces de esta entrada la generó Oscar Freire y su agria salida del Rabobank, equipo holandés cuyo tamaño creo que no corresponde con sus resultados históricos, si bien este factor maternal que abrigan los naranjas fue clave para que el banco neerlandés no pusiera los pies en polvorosa después del tremendo disgusto que les dio Rasmussen en el Tour de 2007. Entre los pocos que realmente le ha dado buenos resultados a los dirigidos por aquella eterna promesa llamada Erik Breukink se halla Freire quien al menos les ha obsequiado con un par de Milán- San Remo, como parte brillante de su bagaje.  No obstante la ambigüedad del cántabro sobre la fecha de su retirada dejó la puerta entreabierta al desenlace que al final ha acontecido, que en Rabobank prescindieran de él.
El segundo vértice en este triángulo informativo data de unas semanas cuando el Geox se deshizo de sus acuerdos dejando la estructura de Matxin a la intemperie. La tercera y última consigna es de esta mañana y hace referencia a la inexistencia, ahora mismo, de proyectos amateurs en Cantabria. Cuevas El Soplao y el Ayuntamiento de Camargo lo dejan. Las acciones a la desesperada de alguno de los actores del ciclismo regional podría evitar el desastre, pero los vientos que soplan no son favorables.
Quedan lejos los tiempos aquellos que hablaban del ciclismo como una familia.  Las declaraciones de Breukink no dejaban lugar a dudas.“Es duro dejar de lado el factor humano, pero todo es cuestión de negociaciones y de dinero” alumbraban las líneas de Carlos Arribas en el artículo que dedica al caso en laedición digital e impresa de El País. La salida de Freire es una muesca más en este proceso de deshumanización no sólo del ciclismo, del deporte en general y de la sociedad en toda su extensión.
Hace unos años los directores de equipo viajan en el coche, unas cuantas veces al año, con el patrón de la empresa que apostaba parte de sus activos en este deporte. Rafa Carrasco, director de la época temprana del Kelme, convenció a los tenedores de la marca para ir a las carreras con Mercedes. “Aquello vestía” les aseguraba. Así se decidían las cosas. Así piensan muchos que se siguen decidiendo.
La relación de igual a igual entre dueño y director es hoy una utopía. Términos como impacto, ROI, retornos, visibilidad, patrocinio integral,… son conceptos que se atisban desde hace al menos diez años. Baremos de rentabilidad en el patrocinio que si quieren que les diga la verdad, el ciclismo como espectáculo, que no siempre deporte, cumple con solvencia. Ahí está el ejemplo del trabajo de Movistar. Pero no siempre ocurre esto, y en ocasiones los actores de este deporte se creen con el derecho a exigir la paga, en demasiadas ocasiones desde entes públicos, por el mero  hecho de salir a la carretera. Me cuesta mucho creen en los verdaderos motivos que mueven a ayuntamiento como Camargo en su patrocinio ciclista. Esos motivos podrían estar justificados, presupuestariamente digo, hace cinco años, pero no ahora. Emerge la necesidad del cambio de chip, y quizás con la crisis este deporte, rentable se diga lo que se diga, pueda abrir nuevos horizontes. Movistar ha abierto el camino. 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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