¿Es normal que chavalines ciclistas dominen las bondades de la farmacia?

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Las cosas, los problemas, aunque el presente nos tenga absortos, se atajan en el origen. Si no se hace así, es complicado que luego resulten como a uno le gustaría. Hace poco un post colgado en este blog levantó varios comentarios. Marta Vilajosana, amiga y técnico de la Federación Catalana de Ciclismo, persona que vive por y para el ciclismo entre niños y niñas, abrigaba algunos argumentos cuya chicha fue compartida por muchos de los lectores de este espacio. Hablaba del pijerío de llevar una u otra bicicleta, de las intromisiones de los padres,… y de otros aspectos que corrompen de base quienes defenderán el pabellón en unos años.

Hace pocas fechas compartí mesa y mantel con una persona que mantiene contacto con las categorías más jóvenes del ciclismo. La conversación viró, para mi sorpresa, a la estantería de fármacos que cada corredor disponía en sus salidas. Sí, mochilicas con sus aperos y remedios farmacéuticos que acompañan al ciclista en edades de infantiles a juvenil. Vamos que esa bolsa inseparable se describe como más imprescindible que la propia bicicleta.
No salía de mi asombro. Chavales en edades de ESO que se erigen como perfectos conocedores de las virtudes del ibuprofeno, de la aspirina antes de salir a correr, del chupete de glucosa para competiciones, en el caso de los infantiles, de uno a tres kilómetros,… dantesco. En su vademécum ciclista no escatiman en vitaminas, complejos y chutes de potasio para compensar los calambres. Ciclistas de diseño, diseño farmacológico apostillaría. Un “savoir faire” alentado muchas veces por los progenitores.
No hace mucho saltaron varios positivos en controles de la Copa de España de juveniles. La evolución natural conlleva tales esperpentos. Si como cadete dominas el estante de cualquier farmacia de España, qué no harás dos años más allá. Un disparate, más cuando sabemos de numerosos ciclistas muy buenos en estas edades que luego, por las tías o la fiesta, dejan la bicicleta de un día para otro, eso cuando no han quemado su cuerpo de tal manera que progresar en las edades que otros explosionan es una quimera.
Para completar este tétrico relato, incluso me habló de un gasto desorbitado en una bicicleta de contrarreloj para disputar el Campeonato de España de la modalidad. No sé si era cadete o juvenil, pero es descabellado, frívolo. Unos miles de euros justificados ¡en un día!. Espero, repito, espero que esa máquina sea utilizada con frecuencia en los meses que vienen. El colmo fue saber que muchos de estos chavales metidos a semiprofesionales ya han descartado los estudios por incompatibilidad con la bicicleta. Sin los elementos básicos de formación y acostumbrados al paisaje anteriormente describo, cómo no queremos que pase lo que pasa. 
Foto tomada de www.ciclismociclistas.com 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

9 COMENTARIOS

  1. Joan Seguidor / Iván Vega en este post me dejas sin palabras. Niños jugando a ser adultos y padres jugando a "ser más que nadie", comprando una bicicleta a un niño que en principio está creciendo y que sólo le valdrá para una vez.Si creemos que el ciclismo actual está "mal", el que "se avecina" no va a estar mejor.¡Lastima!!!

  2. Excelente reflexión. Ahora, imagina que en vez de Europa o Estados Unidos te encuentras en un país (el mío) con una muy escasa cultura antidoping y menos controles en carreras de carácter "nacional", con acceso ilimitado a sustancias controladas, donde los corredores de las categorías mayores se presentan en estado cuasi ebrio cada carrera para acabar ganándola después de tomar algo con un trago de cerveza… insólito que sigamos enganchados a eeste deporte…

  3. Me encanta el ciclismo en su concepto y como deporte super estratégico, pero hace muchos, muchos años que apesta a podrido de una manera asombrosa, pero lo peor de todo es la altísima dosis de hipocrsía que rodea a este deporte.He llegado a la convicción que la competición en el ciclismo cuanto más lejos mejor señores

  4. Hoy tocas el tema de la distinta sensibilidad que hay entre los aficionados al ciclismo y la gente del mundillo. Los del mundillo siempre son un subgrupo, siempre empoderado, que sabe de farmacia. Familias, amiguetes y clanes. Llevan así, se diría, toda la vida. No son el ciclismo, son una mafia adosada a él, un parásito.

  5. Pues imagina la cantidad de críos que sus padres creen que es lo mismo competir que hacer deporte. Pero si encima los encumbras cuando obtienen un resultado positivo y los escudas cuando no llega… entonces…

    En fin, creo que se de lo que hablo y los padres son los primero en comprarles bicicletas que solo están al alcance de unos pocos, material que no llevan muchos no llevaran en su vida ¿y para que?

    El tiempo como tu has dicho los pondrá en su lugar. Pero, ¿Es necesario?

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