Esa gran mentira llamada día de descanso

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Dos tercios de Giro cubiertos, y la carrera entra en la fase final con todo por decidir. El medido diseño de esta edición ha logrado cumplir un objetivo básico en cualquier acontecimiento deportivo: dejar lo mejor para el final. Por el momento quien más ha exhibido ha sido Joaquim Rodríguez, líder a siete días del final, mostrando un tono muy fuerte, quizá el mejor que jamás le haya visto hasta la fecha. Pero no va a ser fácil. Cuenta a su alrededor con rivales que la experiencia nos dice van a más cuando el cansancio atenaza las piernas.

Dolce vita
Todo esto ya se verá. De cualquiera de las maneras llega el traicionero momento de descanso, que de algo servirá en unos castigados cuerpos por catorce días de tensión y competencia casi ininterrumpidos.
Hace poco apostillábamos sobre la convivencia publicitaria de Alberto Contador con una marca de colchones. Admitimos nuestra perplejidad sobre la actitud del mecenas por elegir un ciclista con sanción en vigencia y la idoneidad de su castigo como reclamos publicitarios. Esos mismos sponsors que salen cual alma lleva el diablo cuando surge un positivo en alguno de sus equipos, son los mismos que acogen a un corredor con castigo vigente para llamar la atención de su público. Admitimos aquí una incoherencia de ética flagrante, aunque no la única, desde luego.
Pero esas incongruencias éticas también corresponden a organizaciones, que es lo que hoy toca. Este lunes el Giro de Italia se toma  un respiro antes del envite final con los Dolomitas en el cambio de rasante. Se llama jornada de descanso técnicamente. Desde hace unos años, no recuerdo cuándo, se instalan a pares en las grandes vueltas. Usualmente se ubican el segundo y tercer lunes de la carrera pues los  fines de semana, con eso de llenar las cunetas, se suelen situar grandes y agotadoras etapas montañosas. El argumento de estos días se asueto se encontraba en la necesidad de darles un respiro a los chavales, sobretodo por la proliferación de casos de dopaje. Se creyó vanamente que con dos días de respiro los tramposos de chutarían menos.
Pero en este Giro el reparto usual de estos paréntesis competitivos no ha sido tal. El primero se instaló en el cuarto día de carrera, cuando sinceramente las piernas de la concurrencia no estaban ni calientes. El motivo se encuentra en la salida danesa y el posterior traslado. Y es que hacer las puestas de largo tan lejanas del país de origen se ha convertido en una norma, diríamos que tan recaudatoria y  tan jugosa, que olvidémonos de mirar por los corredores y su bienestar, si las arcas suman. Y esto, nos joda o no, es así, por que en el fondo el ciclismo es un deporte, y el deporte en el siglo XXI es un monstruoso negocio, y punto. Todo lo demás, que no nos mareen, son castillos en el aire. 

1 COMENTARIO

  1. Me gusta el Giro de Italia, me está gustando este Giro…Joaquin Rodriguez contra todos los italianos y algún que otro "no favorito".Creo (corrigeme si me equivoco) que el día de descanso no le sienta bien a las piernas de los ciclistas, sin embargo y llegada ya la tercera semana de carrera; descansar de la rutina debe ser beneficioso para el cuerpo y para la mente.No me gusta la palabra "dopaje", siempre va ligado al deporte del ciclismo y es aqui cuando yo me pregunto ¿el deporte que esté libre de culpa…?.Claro que el deporte es un monstruoso negocio, de que sino se callan tantas voces en este país.

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