Ese Giro es una olla a presión

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Coged todos y cada uno de los que opositan a ganar este Giro, meterlos en barrica, dejadlos macerar y caerán por su propio peso. La crono que pone fin al primer ciclo de este Giro, DO Chianti, ha dejado la carrera preciosa, en el punto de maduración perfecto para que esto estalle de un momento a otro. Ganas se tienen, sólo cupo ver a Valverde en la tierra que llevaba a Arezzo.

La crono decisiva de este Giro no lo ha sido tanto porque ha sido pólvora mojada. Sólo así se explica que Gianluca Brambilla, en un terreno que además de hostil le es extraño, salga de rosa con toda la centinela de favoritos cercándole por detrás. Se explica, porque salvo que la vida te fuera en la jornada, todo riesgo se podía multiplicar por mil en cada recoveco y curva que la lluvia minaba para los corredores.

Que se lo expliquen a Ilnur Zakarin, ese incalificable ciclista ruso, en el que Katusha pone todas sus monedas, que hizo buena aquella famosa crono en la que Michael Rasmussen bajó de la segunda a al séptima plaza del Tour porque no paró de caerse. Como el danés entonces, Zakarin pasó de acariciar la maglia a quedarse lejos, muy lejos, tanto que su impredecible forma de correr puede hasta depararnos momentos memorables en lo que ha de venir.

Con Brambilla se ubica un luxemurgues, compañero suyo, maglia bianca a la espalada, Bob Jungels se llama, y viene del ducado centro europeo. ¿Recordáis el último de ese país que vistió tal prenda en las grandes jornadas del Giro?

Sea como fuere la cosa, sigue de acertijos, y la crono ha acentuado el ingenio de los pitonisos, porque si a nosotros nos pedís pronóstico, me parece que lss #marginalgains de Mikel Landa salieron a flote en medio de las cortinas de agua que abrevaban los campos de Chianti. Sinceramente, me pareció excepcional su crono. Si hace un año sepultó sus opciones ante Contador aqui, vemos que el trabajo de los “hombres de negro” ha surtido efecto, nos alegramos, porque Landa empieza a ser ese ciclista que nos gusta, a lo suyo, centrado y ambicioso, muy ambicioso.

Para muchos Landa está sobrevalorado, cabe esa posibilidad, pero las cosas le pintan bien. Ha pasado una semana medio descolgado, pero salvando los muebles y ahora se ve inmejorable ante una ristra de ciclistas que le son asequibles en la montaña. No obstante en la casa británica no son de confiarse, y son conscientes que ese viejo ciclismo, el de Alejandro Valverde y Vincenzo Nibali, sobre todo el de éste último, sabe de triquiñuelas que la tecnología no contempla. Está bonita la carrera entre los tres capos.

Y por si presión nos faltara, queda la segunda fila que viene cargada y aún con opciones. No creemos que Tom Dumolin, quemada su gran carta, pueda volver a la terna como si ha vuelto Andrey Amador, que vuelve a generarnos esas dudas que un día expresamos. Por su parte colombianos tienen poco que perder, principalmente Rigoberto Uran, que sale muy perjudicado de un test otrora bueno para sus posibilidades. El otro es Esteban Chaves, un corredor magnífico que tarde o temprano habrá de explotar, y no me refiero a ganar solo etapas. Ya no le quedan cronos que le lastren y la montaña es abundante,

Acabar esta tribulacion con el Lotto-Jumbo, un equipo que por ejemplar poco o nada gana. La historia de su ganador, Primoz Roglic, con esos sueños de trampolín de invierno reconvertidos en croner de excepción, me parece un relato de ambición increíble, pero ojo que fijamos el tiro sobre el percherón, sobre Kruijswijk, un tipo que conoce el Giro al dedillo y se ha cascad una crono de excepción. En él pueden estar muchas claves.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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