Ese trilero llamado Andy Schleck

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La negación de la realidad, por cruda que parezca y sea, es un mecanismo que muchos de nosotros ejercemos en épocas valle. En ciclismo las cosas no están como quisiéramos, una problemática ya enquistada llamada se solidifica con la permanente falta de “cash” en los patrocinios, los problemas de la carretera y su peligro y otras circunstancias oscuras que matizan de gris el percal de este deporte.

Midiendo esfuerzos
En estas circunstancias debemos mirar a las figuras, quienes han sido muy bien tratadas por las mieles, que también las hay, de la vida ciclista, exigiendo un poco de retorno. En el caso de Andy Schleck esta opción se debería tomar como una forma de exhortar que de una vez por todas tome en consideración las muchas expectativas que el aficionado medio a este deporte ha depositado sobre su huesuda espalda. El luxemburgués no parece en disposición de comprender que el ciclismo le necesita.
El menor de los hermanos ha abandonado la París- Niza aduciendo problemas gástricos. Dudar o no de la argumentación, es un acto casi de fe, y nosotros no convivimos con el astro para saber la suerte de sus transmisiones estomacales, pero como no es la primera vez el tema ya levanta ampollas. Andy se ha abonado al completo desprecio del ejercicio ciclista ajeno al Tour de Francia.
Hace pocos días hablábamos de un término que echamos mucho de menos: la épica. Sí, la misma que hizo grande este deporte, la misma que se exclama cuando se habla mal del éste. Ahora esta palabra está en desprestigio. Cuántas veces podemos gozar del alegre pedaleo de Andy más allá del Tour, muy pocas. Se hará un “solo” de primavera y hasta julio.
El pasado lunes en la obra de “Literatura y ciclismo” se hablaba de las dualidades enconadas como fórmula de captar la atención extraviada del espectador. La fórmula funcionó por más de un siglo pero es óbice hablar de la misma en nuestros tiempos. La dualidad más consistente la componían Andy y Alberto Contador, pero el sino los junta poco, y cuando lo hace, como en estos dos últimos Tours, las cosa se embrolla fuera de la carretera. Armémonos pues de paciencia, y esperemos, por que quizá cuando los eventos obliguen, Andy deberá cambiar mucho las miserias que nos ofrece a cambio de mucho por nuestra parte. 

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