Especular con la muerte de una persona no conduce a nada

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La experiencia nos dice que una gran conmoción se sucede de la especulación. Recuerdo, pues aquello lo tengo grabado a fuego, el 11 M. Dos días después de la masacre me dijeron: “Ahora viene el momento en que nos toman por gilipollas”. Ya lo saben, autorías, motivos, objetivos,… y otros aspectos para llegar a un dibujo muy alejado de la realidad, pues todo se basó en conjeturas e intereses apuntando allí, aquí, a ningún lado. A más información, idéntico grado de desinformación.

Salvemos las distancias de aquello que aconteció en Atocha un jueves de marzo con esto. Pero ciertas analogías encontramos. Aún nos duele en carne viva la pérdida de Iñaki Lejarreta. Parece, al ver la reacción del colectivo, que ésta es la gota que colma el vaso. El ciclismo chilla justicia por sus muertos y un lugar en la carretera para sus vivos.

Una vez Iñaki descansa en nuestro recuerdo, conviven teorías sobre cómo iba el conductor que le dio muerte. Surgen las tramas. A primera hora de la mañana del miércoles, emana una comunicación que habla de las habilidades drogadas del conductor. Dio positivo se llegó a afirmar. El alud de reacciones que se sucedió pidió la lapidación en plaza pública del “asesino” como bien se llegó a llamarle.

Poco después las acusaciones se matizan. Las aristas se suavizan. En www.elcorreo.com apuntan a que podrían ser un medicamento y sus efectos. El resultado es el mismo. Los motivos similares, conducir bajo las secuelas de una medicina también resulta negligente, pero a la luz del juicio público no es lo mismo una persona atontada por un medicamento que drogada.

Nos perdemos sinceramente. Quizá el sistema se entrega con facilidad al amarillismo presa de lo complicado de captar clicks y lecturas. Pero no nos engañemos esto es pan para hoy y hambre para mañana. No caben matices, nuestro mejor homenaje a Iñaki es nuestro silencio  de respeto y recuerdo y con ellos salir a la carretera, quienes lo hagan, y su estampa bien grabada, primero por el cariño que nos despierta y luego porque su desgracia nos puede ayudar a estar más alerta.

Foto tomada de www.avanzamosciclismo.com

2 COMENTARIOS

  1. Cuando sales a la carretera, siempre estas alerta, pero, no solo depende del ciclista, también depende del conductor.

    La cantidad de accidentes que sufren ciclistas a lo largo del año (mortales o no), es como poco escándaloso. Para mí, vergonzoso, que se aprecie tan poco la vida de las personas.

    Eso no quita que también nosotros, alguna vez, hemos hecho alguna tontería, error o pifia sobre la bici (Somos humanos). Si juntamos eso, con la mala leche que se le ponen a muchos cuando nos ven en la carretera…. ¡Qué Dios nos proteja todos los días que salimos por ahí a disfrutar de nuestro deporte! Porque, estamos vendidos.

  2. Despues de dos años no se sabe nada mas que hemos perdido a uno de los mejores, mas profesionales y con mayor proyeccion de los ciclistas de esta tierra.
    Gogoan zaitugu.

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