Esta carrera tenía que salir bien

1
2
vistas

El círculo virtuoso de correr consiste en entrenar, trabajar duro, mejorar y plasmarlo en las competiciones. Hubo un tiempo que aquellos eslabones no encajaban, me pasó especialmente con las maratones, de las que acabé hasta los cojones. Desde hace un tiempo puedo decir que lo hace perfectamente.

Hoy tenía una carrera marcada en rojo, era la media maratón de Cunit. Para los runners del montón como nosotros pequeñas alegrías, sin más pretensión que la emoción de los tuyos en comunión con la tuya, nos mueven a diario a buscar ese ratito que te permita exprimir el cuerpo y liderar la mente de tanta maldad que nos rodea.

Como dije esta media de Cunit la tenía a fuego en la agenda de este final de año. Volvía la carrera tras un año de ausencia y una historia de declive iniciada hace cinco años cuando un voluntario se equivocó en la señalización. Aquello muchos no se lo perdonaron a la organización. Volvía la carrera con una inscripción bajo mínimos que se arregló a última hora con cien medio maratonianos y unos sesenta “cuarto maratonianos”. Volvía con una organización cargada de ilusión y coherencia a pesar de pequeños errores –miraros lo del agua porque ha sido de traca- pero con sorpresas entre el voluntariado, fue un placer que Toni nos marcara el desvío de la playa.

Como sabéis Cunit es mi segunda casa, aquí paso largos meses en verano y entreno muchos fines de semana de invierno. Huelga decir que la salida estaba llena de amigos, conocidos y familia más allegada. Esto era correr en casa, por unos parajes que estas zapatillas se saben de memoria. Llegar a la salida me llevo cinco minutos de reloj a pie. Un lujazo.

Desde hace días sabía que esta carrera tenía que salir bien. Sin estar a tope, las sensaciones de la semana fueron inmejorables en duras sesiones en ese templo del runner que es Can Mercadé. Cuando a las siete y media sonó el despertador y cayó el tazón de cereales y dos yogures no veía el momento de empezar a correr.

En la salida una vez vibramos con los críos, nos aprestamos a calentar. Un sol de justicia y calor apabullante invitaban a ser cauto en el ritmo si bien el puesto sabía que tenía que ser bueno. Con cien participantes sabía que el top ten era posible. Pero vayamos al grano. Salida a medio gas. A cuatro raspado, segundo arriba, segundo abajo. Buen grupo de inicio y buen compañero de marcha, un poli local de El Vendrell apellidado Gil que no paraba de recibir ánimos.

El laberíntico recorrido nos llevaba de un lado para otro reparando en una circunstancia, cuando enfilábamos hacia Tarragona el viento era insufrible, aunque agradecido pues refrigeraba nuestros recalentados cuerpos. Entre ánimos y gritos en diferentes partes del recorrido pasamos con un buen 39.20 el diez mil con la sensación de que apenas habíamos gastado nada.

Porque en las carreras con calor: mejor exprimir en la segunda parte. Con esa idea partimos y así pudimos hacerlo, una vez pasado el punto del kilómetro once las tornas cambiaron y pesar de un molesto flato que amenazó con arruinar el trabajo en el kilómetro trece, las sensaciones se volvieron gigantescas con el paso de los kilómetros. Uno, otro, el siguiente. Noveno, octavo, séptimo,… a tres de meta me vi con un corredor con un aspecto fino y envidiable que daba miedo a priori pero que mostraba debilidad en las rectas con el viento en contra.

Sabedor de que en ese pulso podía haber un trofeo, en la recta final –de más de un kilómetro- apreté de tal manera que el GPS se puso a 3´50´´ con la sensación de volar, pues al rápido descuelgue de mi rival me vi en medio de un griterío que cortaba la respiración. “Sexto, sexto, vas sexto”. Algarabía en meta. Locura invadiendo mi mente. Casi nada nene. Sexto crucé la meta con el crío henchido en emoción y pegando brincos. Estaba justificado, al poco me confirmaron que tenía trofeo, jódete y anda. El segundo en cuatro meses, algo con lo que no me habría atrevido a soñar hace un año.

El tiempo fue lo de menos. Contuve el esfuerzo por el calor y corrí a por el puesto. Sin embargo nunca había hecho 1 hr 24´. Estoy a dos minutos de mi mejor marca y a tres de mi ansiada hora veintiuno. En cuatro semanas voy a dejar el alma en Tarragona en ese empeño. 

Foto de Manuel Delgado 

Publicidad

1 COMENTARIO

Deja un comentario