Este día tenía que llegar

1
6
vistas

Este no era un Tour más, era un Tour amenazado, en un país en estado de emergencia, con un despliegue policial sin precedentes por temor a un atentado, que coincidía con otro gran evento, la Eurocopa, donde por cierto tanta policía no evitó batallas campales. Un mes de julio en el que nos nos gustaría estar en Francia.

Este post sale de la adrenalina del momento, no sé qué pensar, no sé qué decir. ¿Hay que tomar los tiempos tras el desastre? yo creo que no. Muchos dicen que no, otros que sí. Es algo que no nos compete, obviamente, pero no hay que perder de vista que ha sido algo extradeportivo, totalmente fuera de control, algo que tarde o temprano debía pasar porque este tema se ha ido de las manos.

Dije justo al inicio de la subida del Ventoux que temía que no todos llegaran sin poner el pie al suelo, lo dije, ahí está:

2

En una subida como el Ventoux, el día nacional de Francia, era previsible que la carretera se abarrotara, estaba ya a rebosar en los prolegómenos del Ventoux. Con el recorte de seis kilóemtros, el puzzle consistía meter toda esa gente en menos espacio de subida. Una locura. No cabían todos. El Tour ha tenido que ver esta desgracia para corroborarlo. Tarde.

Ocurrió lo que creo que hace tiempo estábamos advirtiendo. Esto no es un espectador que perjudica un ciclista, como aquel imbécil del Zoncolan, esto es una muchedumbre que sencillamente no cabe en la carretera y perjudica severamente el normal desarrollo del evento deportivo que dicen admirar. Es la sinrazón, la pesadilla hecha realidad.

¿Morir de éxito? pues totalmente, no es posible que para algunas cosas las organizaciones sean tan pejigueras y para algo tan obvio como la seguridad de los ciclistas, no puedan tener el cuidado que estos superhombres merecen. Que tipos como Mollema, Porte o Froome acaben estampados en una moto es una vergüenza, una tara, una desgracia para el Tour y para el ciclismo porque es difícil pensar que esto no traerá consecuencias en forma de restricciones y acceso de las personas.

Ahora bien, ver a gentuza infame seguir celebrando y mostrando sus carteles de mierda en medio de la montonera, cuando hay profesionales jugándose el pan, es para tomarles la matrícula y no dejarles pisar nunca más una cuneta. Son un insulto para este deporte y el colorido que aportan se lo pueden merendar en su casa.

Las primeras clasificaciones daban como líder a Adam Yates, pues los tres que se fueron or delante acabaron fuera de confurso. Veremos qué pasa, yo por de pronto levantaría un monumento a estos hombres por seguir amando y dejándose la piel por un deporte que a veces les da mucho menos de lo que ellos entregan.

PD Y por favor, dejad el argumento provinciano de “esto pasa en la Vuelta y…”. No queremos que pase en la Vuelta, en el Tour, ni en ningún lado… queremos CICLISMO y esto no lo ha sido

INFO

Viste como Nairo

Publicidad

1 COMENTARIO

  1. […] Dijeron que su carrera a pie en el Ventoux mereció castigo, pero aquella era la imagen de un hombre desesperado, tan centrado en querer ganar que se perdió en los nervios y barullo del momento. Si os fijáis venía de dar la que podemos considerar estocada final a su principal rival, y aunque no hiciera el daño de otras veces, Froome se ponía en una posición intocable en la general. Antes había ganado una etapa en los Pirineos que ofreció uno de los descensos más criminales que hayamos visto y el show con Sagan en la jornada del viento. La crono significó la guinda en el Tour que gana con más autoridad. […]

Deja un comentario