Este Tour se debe correr en un velódromo

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Este Tour de Francia se correrá en un velódromo. O, al menos, ésa es la intención de Sky. Y para ello el equipo británico tira de su manual jugando muy bien las diferentes bazas tácticas: por ejemplo, nunca lanza corredores en las fugas, puesto que prefiere mantener el bloque unido alrededor del líder; otra, usa a fondistas como Kiryienka para mantener un ritmo sostenido que hace inviable los ataques. Pero es que además, jamás contestan a los demarrajes lejanos. Prefieren dejar que el valiente de turno se vaya y queme cartuchos en solitario mientras ellos trabajan con sus segundos fondistas, corredores que han entrenado duro todo el invierno para ser capaces de mantener durante kilómetros y kilómetros un ritmo que saben que hará casi imposible que cualquier fuga pueda sacar más de un minuto.

Y mientras dejan descansados a sus líderes hasta los últimos kilómetros del último puerto. Unos líderes que tampoco se involucran en ataques locos y que viven obsesionados por el estudio del potenciómetro. Es más, incluso cuando atacan lo hacen analizando los watios que mueven en cada momento y limitan su explosión al tiempo y potencia que saben que es garantía de éxito.

Toda esta táctica roza la perfección. Pero parte de una premisa discutible: convertir el Tour de Francia en una persecución por equipos en el velódromo, donde no hay viento, no hay caídas… no hay elementos de distorsión. El pasado Giro de Italia certificó que una lluvia torrencial y una caída eran capaces de crear las dudas. Nada de eso se había podido anticipar. Ocurrió y rompió todos los planes.

Ahora, de cara al Tour de 2013, todo está claro y más que claro: si el Tour sigue un patrón lógico, sin grandes sobresaltos, la carrera acabará en el bolsillo de los corredores de Sky y más concretamente en poder de Chris Froome. Los demás necesitan arriesgar simplemente porque son inferiores. Sky odia el riesgo. Prefiere el análisis y lo previsible.

Ese es el debate que viviremos en las próximas tres semanas. Si los rivales son capaces de cambiar el guión, veremos la rigidez táctica de un bloque con mentalidad de pista. Si los rivales se limitan a buscar buenos puestos, todo estará dicho incluso antes de empezar a correr.

Pero no olvidemos también que la propia carrera es caprichosa y que el viento y las caídas, sobre todo en la primera semana, no respetan a nada ni a nadie. Ese es uno de los factores más importantes que no pueden ser medidos ni previstos.

No obstante la reflexión final es obvia: Sky parte con ventaja respecto a todos los demás rivales. Y eso hay que asumirlo.

 

Por Jorge Quintana