Excusas de mal pagador en Rabobank

0
3
vistas

El día viene sacudido por la estampida de un sponsor de “tomo y lomo”.  El otoño ciclista es esto desde hace unos años. Bajas y altas con más importancia para las primeras que las segundas. Dicen que éste es el ciclismo más limpio en años, esa teoría yo quiero creerla, pero el ser vivo que el ciclismo padece amputaciones periódicas que se empeñan, tozuda realidad, en contradecir esa teoría.

Lo de Rabobank era algo que se podía barruntar. Yo veo varios motivos, más allá de su auto justificada nota de prensa. Resulta que un alopécico ciclista estadounidense pillado en la trama Armstrong que corrió con ellos de 2002 a 2004 es la piedra en el zapato de este proyecto. Irrisorio sería el adjetivo, sonrojo el estadio, incredulidad el ánimo.

Rabobank ha patrocinado el primer equipo holandés en la época más conflictiva de la historia del ciclismo en sus más de 130 años de historia. El periodo 1996 a 2012, como decíamos ayer -que me perdone Unamuno-, es un calamitoso campo de batalla con decenas de cadáveres, de cuya cantidad perdimos la pista hace tiempo. En ese fragor, Rabobank no ha estado ajeno. Sabía de primera manos los tejemanejes, de las podredumbres del sistema.

Así reza un extracto del comunicado: ““El informe de la USADA demuestra que el ciclismo internacional, incluido sus instituciones, está bastante corrompido”. Aluden al caso Michael Rasmussen, pero tuvieron varios más, sin ir más lejos la investigación camino de eternizarse de Carlos Barredo ahora mismo y los coqueteos no aclarados de Denis Menchov con una trama tras ganar el Giro de 2009. Son tres piezas, si ahondamos alguna más aparece.

Como caídos de un guindo, los responsables financieros de este banco admiten que “incluso modernizando el equipo para asegurarnos que estaba limpio –a raíz de Rasmussen 2007- aún existe la posibilidad de que se use el dopaje. El ciclismo está enfermo y no es capaz de limpiarse en un futuro próximo”. Sinceramente me impresiona la capacidad de los mecenas para sentirse ofendidos cuando surgen estos temas, no puedo entender que la millonada que Rabobank ponía cada año en su equipo pro careciera del más mínimo control.

En esa línea me cuesta mucho creer que los patrocinadores realmente no tienen ni puta idea de lo que se mueve en las estructuras que apadrinan. No me cabe en la cabeza. La tibieza e ingenuidad de sus palabras me hace pensar en cuestiones que exceden al ciclismo, si bien es cierto que este deporte tiene un problema gordo, y ya no hablo de dopaje, pues quien más quien menos es consciente de que aquí todos tienen cosas que esconder, me refiero a la gestión de escándalos, procesos y cuestiones relacionadas con la buena praxis. Una mínima política de comunicación.  Es terrible lo mal que se hace, y el daño que ello ocasiona.

Pero hay una última vuelta de tuerca. ¿Cree Rabobank que el problema de dopaje existe sólo en el máximo nivel? Sabiendo de la importancia de la entidad en el entramado patrio, con mucha presencia entre clubes y en ciclismo de base, es de cajón que prolongar la estampida a esas esferas sería muy perjudicial para su imagen sobre el holandés medio. Sin embargo, me cuesta creer que en esas esferas todo sea la pureza que dicen perseguir. Con todo, otra vez el capricho de un mecenas, que por lo que fuere se ha cansado de esto, deja al ciclismo tocado, aunque en mi opinión nunca hundido.

Publicidad

Deja un comentario