Fabian Cancellara mata varios pájaros de un tiro

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Si estás bien, te ves con piernas, respiras que hoy es tu día, por qué esperar. Fabian Cancellara sabe que triunfar en el E3 de Harelbeke, esa carrera recién insertada en el WT que alude a una vía de comunicación, a veces conlleva pesadas cargas, como el hecho de que todos los rivales te den un plus de seguimiento en Flandes. Sin embargo, ganar, lo que se dice ganar es a lo poco que se puede agarrar el malherido Radio Shack, y como dijo Flavio Becca, las cosas no están para especular.

El desarrollo de la segunda gran cita del pavés del año, si por a primera entendemos la Het Nieuwsdlad, ha tenido mucho de común con años precedentes. De cualquiera de las maneras la realidad nos retrotrae al bienio 2010-2011 cuando Fabian Cancellara sumaba victorias por bruto y desmesurado. A 35 kilómetros de meta, cuando el grupo de grande coronaba el Kwaremont la duda residía en si aquello tenía sentido en seguir como seguía.

Tom Boonen encabezó el reparto en el tramo de artífico. Mostró su mejor cara en los parajes que no supusieron nada decisivo y aquel ritmo le llevaba a satisfacción hacia un posible sexto triunfo en Harelbeke. Por su parte Sagan y Boasson Hagen esperaban que las tientas fueran tímidas. El resto sencillamente estaban a verlas venir.

Cancellara sabía que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Llegar con esa camarilla le abocaba a otro puesto de honor, que lleva varios, y la consiguiente decepción en el equipo y especulaciones sobre su estado. Además a muchos de los que iban en ese grupo les tenía unas ganas tremendas. A Sagan dijo directamente que lo detestaba. Con Boonen lleva muchos años a la greña.

Por eso el golpe de gracia fue de lejos. Por que sabe que esos hombrecillos que amenazaban su estatus no entrarían en sus locuras a no ser que se sientan dioses, y ni siquiera con esas. Fabian hizo lo que tenía que hacer. No sabe ganar de otra manera. No quiere ganar de otra manera, quizá por que su tremendo físico le permita las burradas que sólo él culmina, incluso cuando a unos trece de meta pareció que ese ilimitado poder pudo parecer finito.

Ahora, Cancellara ya se ha colgado el cartel de “hombre a batir”, por si no lo llevara ya. En todo caso, en una misma jornada mata muchos fantasmas. Le da aire a su equipo con un triunfo que llevar al dossier de patrocinios, golpea a sus rivales y vuelve a lo más alto, que no es tontería.

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