¿Qué tal le irá a Fabio Aru en el Emirates?

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El último Tour abrió los ojos al ciclismo italiano. Otra vez, tres años después de la victoria de Nibali, victoria legítima a todas luces pero condicionada por la ausencia de otros nombres, por el motivo que fuera, el país de la bota vio que tenía otro hombre en la terna de los aspirantes a la victoria final. Fabio Aru ganó en la Planche des Belles Filles y se erigió entre los grandes nombres, el único amarillo que no fuera Chris Froome.

La temporada de Fabio Aru fue a pie cambiado, pero creo que muy interesante. Ha dado un paso adelante. Planificó el Giro, y no pudo estar, pero sí en el Tour, a donde llegó tras un campeonato italiano que ganó pletórico. Y en el Tour se vio por primera vez delante, tras un desafortunado debut el año pasado.

El Tour de Aru es una buena piedra de toque para el futuro y sobre todo una lección para saber qué le ha pasado en el tramo final, ese en el que se le vio muy justo y anticipó dos cosas, su caída del podio y una Vuelta a España en la que selló su divorcio con el equipo y mostró un tono mejor, frente al colombiano López.

Recuerdo la editorial del Bicisport, la revista de cabecera del ciclismo transalpino, aduciendo que Aru con una preparación específica y sobre todo un equipo sólido que le apoyara, podría incluso apuntar a lo más importante, al podio o triunfo en el Tour de Francia.

Está claro que Aru ha tenido este año en su equipo uno de sus puntos débiles. Aunque en descargo de Astana cabe señalar que la mala suerte se cebó en percances y accidentes durante la primera semana del Tour. Lo dijimos entonces, Aru puede tener un Tour eterno, por lo sólo que se le veía, ahí de amarillo y rodeado de rivales.

Ahora Fabio Aru se va de cabeza de filas al Emirates, el equipo que posiblemente mejor se ha reforzado de cara al año que viene, en cuanto a nombres se refiere. Mantienen a Rui Costa, a quien le cuesta un horror ganar, hasta Omar Fraile le gana sprints –véase Giro-.

También sigue el selecto cazador Diego Ulissi y mantiene la columna vertebral, la que forman Darwin Atapuma, Manuele Mori y Jan Polanc, una línea de buenos corredores que podría ser perfectamente la guardia que Aru reclama para volver a ganar una grande, sea Giro, Tour o Vuelta, porque sinceramente, el sardo me parece un peldaño por debajo del resto en el objetivo de conquistar Francia.

El equipo árabe añade Dan Martin, que no veo en labores de doméstico, no porque él quiera o no, si no porque su calidad es discutible con las servidumbres de un gregario a tiempo completo.

Veremos, ahora sí, con 28 años como 28 soles si Aru da el paso que se le presume y si esa forma insultante que tuvo en la primera mitad del Tour, desde fuera diría la mejor que ha tenido en su vida, es capaz de hacerla sostenible en el tiempo y da a la bota los triunfos que esa incondicional afición merece.

Imagen tomada del FB del Astana Cycling Team

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