Fausto Coppi inventó La Primavera

0
18
vistas

Cuando Coppi salía del negro túnel del Turchino, Italia entera resoplaba tras años de humillación. El francés Tesseire, segundo, circulaba a un cuarto de hora, los otros más lejos. Cuando la Milán-San Remo ni siquiera había dejado la Lombardía, el vencedor ya iba solo. Era Fausto Coppi. Era la primera gran carrera de Italia tras la Segunda Guerra Mundial. Era la Milán-San Remo de 1946.

Coppi culminó su magna obra con 147 kilómetros de escapada en solitario. Cuando la carrera cruzaba las pedanías milanesas, Fausto ya estaba al comando. Turchino ese punto celebre de la Milán-San Remo es un paso de no más de 50 metros, oscuro y perentorio. Ese día vio la luz. la que trajo Coppi sobre sus espaldas. Una multitud lo aclamaba. “Habemus Campeonnissimo”.

Publicidad

Una vez cruzada la meta de San Remo, Bartali se mostraba abatido, se sabía en retirada ante el nuevo fenómeno surgido de las cenizas de la conflagración mundial. Emergía sin embargo una legendaria rivalidad que fue llevada a todos los campos. Coppi era el hombre moderno, libre pensador, estiloso, adscrito a los avances de la dietética y del entrenamiento científico. Gino fue “el piadoso”, el campeón monacal. Un ser humano excepcional que jugó a ser héroe, anónimo durante mucho tiempo, en la guerra. Coppi era díscolo. Dejaba a Bruna y su domicilio conyugal para irse con la conocida como “Dama Blanca”. Bartali, el feligrés, icono de la Italia puritana y férrea, incluso rechazó besar a la miss Josephine Baker, en la salida del Tour de 1938 en París por estar comprometido.

Pero las exhibiciones de Coppi tenía “truco”. Trabajaba con un masajista ciego que le seguía por doquier. Con él Coppi revolucionó el concepto de optimización en el ciclismo. Sacó partido y punta a todo aquello que los grandes anteriores habían omitido. Su esfuerzo y sacrificios serían pasto de técnicas inusitadas hasta entonces. Coppi resultó la Primavera del ciclismo. El punto de inflexión. Nada fue igual tras él.

Pero Coppi no se entiende sin Bartali. Entre ambos ganaron ocho Giros y cuatro Tours. Su pique les llevó a autoeliminarse ante la incredulidad de los rivales en el Mundial de 1949. Incluso Bartali llegó a pensar que las pócimas de Coppi le daban un poder sobrenatural. Dijo: “Miraré todo lo que me parezca sospechoso. Todos los frascos, todas las pomadas, todas las botellas. Se los daré a un amigo farmacéutico”. Hay que cosas que desde entonces no han cambiado.

Foto tomada de http://cobblesandhills.com

Deja un comentario