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¿Qué sería de Fernando Gaviria fuera del Quick Step?

Fernando Gaviria - Tour JoanSeguidor

Opinión ciclista

¿Qué sería de Fernando Gaviria fuera del Quick Step?

¿Qué sería de Fernando Gaviria fuera del Quick Step?

Tiempo de lectura:1 Minuto

El éxito de Fernando Gaviria se asienta en el tren del Quick Step

Fernando Gaviria saltó a las grandes ligas del ciclismo con un par de victorias en la Vuelta a San Luis, en Argentina.

Dos veces superó a Cavendish, sacándole “una bicicletería” de ventaja en la raya, y eso que entonces era un muchachito impúber y desconocido lanzado por la selección colombiana, que no es precisamente el mejor tren de velocistas.

Su entrenador prometió que ese muchachito iba a ser el mejor velocista del mundo, palabras grandes, muy grandes, palabras que se fueron cumpliendo de una forma aplastante una vez Fernando Gaviria entró al Quick Step.

El muchachito Gaviria reventando a Sagan por allí.

El muchachito Gaviria reventando a Greipel por acá.

El muchachito Gaviria reventando a Boasson Hagen, a Kristoff, a Viviani, en el Tour, en el Giro, en Inglaterra, en la París Tours o donde fuera.

 

Endura SK-SC

Fernando Gaviria: La promesa se cumplía, veloz, imparable.

Pero detrás hay, ahora sí, una poderosa locomotora, el Quick Step, ese tren de velocistas, el mejor del mundo, dicen, que trabaja todo el día, que controla y desgasta rivales, que mete codo y lo lleva entre algodones para que la responsabilidad de los últimos cien o doscientos metros quede en las piernas poderosas del antioqueño.

¿Qué porcentaje de aquel éxito rutilante es empujado por aquel tren del equipo belga, esa máquina de sumar victorias y moler rivales?

Ahora que suena el posible fichaje de Fernando Gaviria por parte del conjunto de los Emiratos Árabes Unidos debido a un contrato más jugoso que en el Quick muchos se temen lo peor. 

 

Que ese talento brillante –“el mejor velocista del mundo”–  quedará desarropado y sin lanzadores, solitario ante un ejército de fieras, perdido en esos últimos cien o doscientos metros.

Ya hemos visto esa suerte lamentable y esa sequía de Phillipe Gilbert cuando abandonó el Quick Step algunas temporadas; ya hemos visto a Peter Sagan metido en la licuadora porque no cuenta con ese equipo poderoso.

Así sienta la celeste de Movistar

A veces, muchas veces, las piernas no bastan por más fuertes que sean.

Fernando Gaviria, que es joven, aún tiene tiempo para probar y para callarnos la boca si es necesario, pero podría estar optando por un contrato mejor que –vaya paradoja– lo dejará con un palmarés más pobre.

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