Y con Degenkolb llegó el final

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La vigésima primera etapa de ayer, el último capítulo de la Vuelta, no registró alternativas de importancia tal como suele ser tradicional. La clasificación absoluta no sufrió cambios y la jornada se convirtió en un paseo triunfal a favor de los ciclistas, con especial homenaje dedicado a favor de los 158 atletas del pedal que consiguieron terminar la prueba, y de manera más contundente en torno al corredor transalpino Fabio Aru, que se acaba de erigir como indiscutiblemente vencedor absoluto, con el doble mérito de haber superado el difícil trance con el que se había enfrentado en las últimas y difíciles etapas de alta montaña diseminadas con preponderancia y astucia en sus postrimerías, en donde se fraguó con no poca sorpresa el verdadero y concluyente veredicto.

Acaba de concluir en Madrid, en un escenario que encierra un atractivo reclamo, con la victoria de etapa por parte de un velocista nato bien conocido en estas lides, el alemán John Degelkolb, un golpe digno para recordar, aunque todos sabemos que estaban ausentes en esta ronda la mayoría de hombres dominadores de esta arriesgada especialidad.

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En la presente edición, más que otras veces, la Vuelta a España se ha caracterizado por sus constantes emociones y también por su incertidumbre ante el resultado final. Los denominados jueces de paz, léase montañas, han tenido a todas luces un papel resolutivo, en contraposición con el sector individual de contrarreloj, que ha quedado difuso sin voz en un segundo plano.

El italiano Aru (25 años), el explosivo corredor italiano, escalador nato y de alta fibra, se ha mostrado en todo momento como un insistente  batallador cuesta arriba hasta culminar con un alucinante e inesperado ataque, respaldado por su equipo Astana, en la penúltima jornada, con final en la localidad de Cercedilla, al amparo de los Puertos de Morcuera y de Cotos, y en detrimento del holandés Tom Dumoulin (24 años), que ostentaba y acariciaba el liderato, con la sana intención de seguir ostentando la casaca roja hasta la capital, una ilusión que se truncó, que no pudo ser, atenazado por un atroz desfallecimiento, que le llevó a perder, así de repente, cinco valiosos puestos en la general, una triste desolación para este joven e ilusionado corredor oriundo del país de los tulipanes.

Concluir este nuestro comentario, señalando los puestos que los representantes españoles han ocupado dentro de la primera decena de la clasificación, destacando por encima de todo la gesta, incluso sorprendente, protagonizada por el catalán Joaquim Rodríguez (2º), un veterano de postín, que ha estado en todo momento luchando en vanguardia atento con inteligencia práctica a los movimientos que ha ido teniendo la competición. A continuación debemos nombrar con merecido elogio al murciano Alejandro Valverde (7º), al vasco Mikel Nieve (8º) y al madrileño Daniel Moreno (9º), que componen la relación de ciclistas distinguidos en la prueba.

Por  Gerardo  Fuster

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