Flandes, la contracrónica

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La Vuelta a Flandes ha constituido para los entusiastas aficionados belgas un acontecimiento ciclista de intensidad que ha culminado con el éxito indiscutible a favor del eslovaco Peter Sagan, el actual campeón del mundo de fondo en carretera, que aunque era considerado entre los favoritos a la vigilia de la prueba, se ha alzado con especial y desenvuelta maestría imponiéndose en solitario como suelen hacer los valientes en la línea de llegada, emplazada en la ciudad de Oudennarde, situada en la provincia de Flandes occidental.

A poco menos de medio minuto, llegaron el suizo Fabian Cancellara (2º), acompañado por el belga Sep Vanmarcke (3º), que debieron rendirse ante la fulgurante demostración dada por Sagan, vencedor, dicho sea de paso, de la otra clásica Gante-Wevelgem, precisamente   la semana pasada. El corredor eslovaco, nacido en la localidad de Zilina, con sus 26 años y ciclista profesional desde el año 2010, no lo dudamos, está en un especial estado de gracia, que le convendrá aprovechar en las otras carreras clásicas que van a seguir en el elenco.

Por lo demás, cabe destacar la actuación del casi veterano norteño Imanol Erviti (32 años), oriundo de Pamplona, que viene vistiendo  los colores del equipo Movistar Team, que a fin de cuentas logró clasificarse en el séptimo lugar, luchando con aguante en el primer plano de la carrera en cuestión.

 

Una clásica con alicientes

La clásica flamenca en su centenaria edición, un factor que transparenta de por sí nuestra consideración y su categoría histórica,  reunía varios incentivos. Los organizadores trataron de darle más emoción a la citada competición, introduciendo algunos retoques en su itinerario que contribuyeran a ampliar su dureza con inclusión estratégica de alguna otra cuesta adicional que obligara a más desgaste físico por parte de  los ciclistas participantes. En esta ocasión se contabilizaron un total de dieciocho muros más o menos diseminados en su recorrido.

Prevalecían con cierta profusión los célebres adoquinados, una enojosa dificultad, distribuidos en siete tramos diseminados. Estas dificultades a las que hacemos alusión se centraron más bien a lo largo de los 150 kilómetros postreros. El primer centenar que coleaba fue más bien de relleno. La prueba en cuestión se inició en la ciudad milenaria de Brujas, encerrada dentro de sus múltiples canales, que guardan cierta similitud a los que lucen con más profusión en la ciudad de Venecia, una atracción en grado sumo para los turistas.

La Vuelta a Flandes de este año, aunque se corrió bajo un clima realmente primaveral, acumuló a lo largo de su recorrido un tanto intrincado un buen número de caídas que perturbaron la marcha de la contienda. Uno de los más perjudicados fue el belga Greg Van Avermaet, que era, en compañía del suizo Fabian Cancellara, un favorito indiscutible para ganar la ronda que nos ocupa. Sufrió fractura de clavícula y como es natural se vio obligado a abandonar. Todos los augurios de optimismo acaparados por el corredor flamenco se escurrieron al fondo del pozo. Fue una pena el tal desgraciado accidente. De seguro que el duelo vaticinado como primicia nos hubiera levantado de los asientos.

 

Decisión final

No se llevaban muchos kilómetros cuando se formó en la delantera un conglomerado formado por ocho unidades, destacando la presencia del corredor español Imanol Erviti. A pesar de la ventaja adquirida por esta escaramuza todos sabíamos que la cosa no iría para mucho más. Tarde o temprano, como así fue, fueron neutralizados sin contemplaciones por una reacción desde atrás llevada a cabo por un trío compuesto por el eslovaco Sagan, el polaco Kwiatkowski y el belga Vanmarcke, que se convirtieron como los protagonistas de última hora. Los equipos, con su control estricto, se sabían la lección muy de veras, pero perdieron la partida decisiva en el Muro de Patenberg.

Sagan, seguro de sus fuerzas, lanzó el reto en solitario cuando faltaban apenas una quincena de kilómetros hasta la ansiada meta. Lucha individual hacia adelante la del animoso eslovaco; sin arredrarse de lo que ocurriera detrás de su rutilante estela. Con un buen estilo y perfectamente acoplado sobre su bicicleta pudo llegar triunfante. En realidad fue una victoria bien merecida, que bien admiramos y elogiamos.

 

Entrando en otras consideraciones estadísticas

Es de recordar que Juan Antonio Flecha, el corredor hispano-argentino, en la temporada 2008, logró conquistar un tercer lugar en esta competición flamenca. No ha habido ningún otro de los españoles que haya pisado podio a lo largo de su aquilatado  historial, que se inició en el año 1913, con un triunfo por obra del belga Paul Deman, que realizó una elevada media de nada menos 26,880 kilómetros a la hora, cómputo que valoramos si se tiene en cuenta que la marca se registró hace más de un centenar de años.

Es una buena noticia el constatar que Peter Sagan, con esta victoria, se erige como el primer eslovaco que se une a la relación de ganadores. Vale la pena señalar que en la edición del año 2013, que coronó a Cancellara como vencedor, Sagan se clasificó precisamente en el segundo puesto. Esta vez, el resultado ha sido el mismo, pero a la inversa. Lo que son las cosas. En cierta manera ha sido una revancha cara a lo que aconteció hace tres años.

Nunca está de más el hacer hincapié que ha habido seis corredores que a lo largo de los años han vencido en esta prueba por tres veces, exponente máximo. Es una distinción que nos señala concretamente a los belgas Achiel Buysse (1940, 1941 y 1943), Eric Leman (1970, 1972 y 1973), Johan Museeuw (1993, 1995 y 1998) y Tom Boonen (2005, 2006 y 2012); y a los que adicionamos a los extranjeros, el italiano Fiorenzo Magni (1949, 1950 y 1951) y el suizo Fabián Cancellara (2010, 2013 y 2014), un hecho de difícil alcance en tierras belgas. Por naciones, Bélgica engrosa en su historial nada menos que 68 triunfos. Le sigue a distancia: Italia, con 10.

Para cerrar este comentario quisiéramos decir a modo de anécdota que la Vuelta a Flandes, concretamente en la temporada de 1935, se corrió bajo la modalidad única, mediante el uso de piñón fijo, adosado en todas las bicicletas que se alinearon. Se tomó esta determinación, afirmando los expertos que se tomó esta resolución  por razones comerciales; decir, con intención de promocionar a un fabricante especializado en este menester mecánico. ¡Vaya motivo!

Por  Gerardo  Fuster

Imagen tomada de http://www.tinkoffteam.com/

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