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Flecha Valona, la contracrónica

@JoanSeguidor

Flecha Valona, la contracrónica

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Satisfacción la nuestra ante la formidable victoria, no inesperada, que acaba de lograr el ciclista murciano Alejandro Valverde, en la 80ª edición de la clásica Flecha Valona, una competición de las más consideradas del calendario ciclista internacional.

Parecía un presagio, pero no podemos dejar en el tintero al afirmar que este veterano corredor español, nacido en la población de Las Lumbreras, venía persiguiendo en sus pensamientos este triunfo que se ha adjudicado en buena lid. El sabía que sus aptitudes eran idóneas para alcanzar este laurel que acaba de conquistar y que queda revalorizado si tenemos en cuenta que han sido cuatro veces las que se ha adjudicado esta prueba de postín. Es una realidad máxima que hasta presente fecha nadie ha conseguido siquiera igualar.

Cambrils ZC, Gran fondo

Una carrera bajo un ritmo de vértigo

No vamos a entrar al detalle sobre las innumerables escaramuzas que se hilvanaron y que no llegaron a feliz término desde que se dio el pistoletazo de salida en la ciudad de Huy. Lo más consistente fue el protagonismo llevado a cabo por un grupo de una decena de corredores, en donde no figuraba ningún español, que llegó a cobrar una ventaja a lo suma de más de tres minutos.

El gran pelotón estaba a la expectativa, pero con el ánimo de no dejarse llevar por concesiones que podían repercutir en detrimento de sus intereses cara al triunfo final. De entre los fugados, entre una cosa y otra, quedaron en vanguardia y en solitario el suizo Dillier y el británico Cummings, con insistencia marcada por este último, que debió elevar la bandera blanca de rendición, a 17 kilómetros, vencido por el denodado esfuerzo derrochado.

Acto seguido la alternativa corrió a cargo del vasco Ion Izagirre, una escaramuza estudiada por el equipo Movistar Team, que preparaba el golpe de Valverde, atento vigilando a sus posibles adversarios de última hora. Al bravo Izagirre se sumó el luxemburgués Jungels y algo más tarde el belga Wellens, un ciclista muy temido. El trío de referencia debió desistir en aquel ataque suicida en el célebre Muro de Huy, la última oportunidad. La meta estaba allí en esta colina que se elevaba a la cota de 204 metros.

A tan sólo a un centenar de metros o algo más de la llegada, surgió con una fuerza descomunal Alejandro Valverde, el rey de la jornada, que rebasó en un abrir y cerrar de ojos al francés Julian Alaphilippe (2º) y al irlandés Daniel Martin (3º), que vestían los dos precisamente los colores representativos de la escuadra Etixx-Quick Step, afincada en el Ducado de Luxemburgo.

A continuación se clasificaron, separados por unos escasos segundos de tiempo, el holandés Wouter Poels (4º), el italiano Enrico Gasparotto (5º), nuestro compatriota Samuel Sánchez (6º) y el suizo Michael Albasini (7º). El muro de Huy había dictado su sentencia definitiva a favor de Valverde, que ha conquistado esta corona a los 35 años, un digno honor, tras su reciente triunfo en la Vuelta ciclista a Castilla y León, celebrada a poco menos de una semana.

Antecedentes

El aludido muro de Huy, dificultad básica y decisiva de la prueba, que se afrontó en tres ocasiones en ese día, fue una vez más el ingrediente fundamental que dio trascendencia a esta competición, que debió salvar diez cotas a lo largo de su sinuoso recorrido. La meta se situaba en el citado muro o cuesta, que se salva con un desnivel de 128 metros y una longitud de poco más de un kilómetro, con porcentajes variables entre el 12 y 20 %. Se asienta en la provincia de Lieja, a orillas del Mosa, un río que empieza su curso en Francia y que abastece a las tierras de Bélgica y de Holanda para desembocar en el mar del Norte. Sí recordar que el Mosa fue escenario de cruentas batallas en el curso de la Primera Guerra Mundial.

En cierta manera esta clásica que comentamos ha sido más bien propicia a los ciclistas españoles, especialmente en esos últimos tiempos. El norteño Igor Astarloza sorprendió a todos al triunfar inesperadamente en el año 2003, con un segundo puesto que fue a manos de otro español, Aitor Osa.

Le imitaron en este sentido Joaquim Rodríguez (2012), Daniel Moreno (2013) y sobre todo Alejandro Valverde (2006, 2014, 2015 y 2016), una gesta que nos parece inigualable cara al futuro. Últimamente ha redondeado la fiesta al vencer por tres años consecutivos.

¿Qué nos dicen las estadísticas?

El historial de esta prueba que acaba de cumplir su 80ª edición, nos reafirma que Bélgica viene dominando de calle si sospesamos el número total de victorias logradas hasta le fecha, que suman un total de 38. Italia se cubre con 18, mientras que Francia se queda con 8. España, tras el triunfo de Alejandro Valverde, algo que se hace notar, acumula una suma de siete coronas victoriosas en el historial de la prueba.

Por lo demás, nunca está de más el señalar que ha habido cuatro corredores que han conseguido inscribir su nombre por tres veces. Más no ha sido posible. Los agraciados en el libro de honor no son otros que los belgas Marcel Kint (1943, 1944 y 1945) y Eddy Merckx (1967, 1970 y 1972), y los italianos Moreno Argentin (1990, 1991 1994) y Davide Rebellin (1907, 2004 y 2009). Son apellidos que relucen más en la historia de esta clásica belga tan considerada por los medios informativos y por el gran público. Pero Valverde se ha llevado la más alta distinción sobre los demás.

Sus inicios. Un castillo de hadas

La primera edición data del año 1936. Lo curioso del caso es que se impuso el belga Philippe De Meersman, lo cual se identificaba dentro de la normalidad de aquel momento. El único hecho chocante para los aficionados fue que el vencedor era flamenco y la prueba se celebraba en territorio valón. Nadie ignora la pugna que siempre ha existido entre valones y flamencos. Los primeros, se recuerda, no aceptaron con buenos ojos aquella victoria del que consideraron un intruso en esta región situada en la zona sur, en donde habitualmente se suele hablar francés.

La puesta en marcha de esta competición tan arraigada en el calendario internacional, se debió al impulso que le dio Albert Van Laethem, director entusiasta del rotativo “Les Sports”. La citada prueba, aparte de su dureza intrínseca, tiene un recorrido bastante intrincado con mucha arboleda y una acusada belleza paisajística con mil colores en donde imperan los verdes. Cabe destacar por encima de todo los innumerables castillos feudales que se pueden contemplar a lo largo de su itinerario, una región que personalmente y en verdad bien conocemos.

Un ejemplo es el Castillo de Faulx, que data del siglo XIII, perteneciente en la actualidad a una entidad privada y por tanto no visitable. Destacan sus torres puntiagudas que se divisan ya desde lejos y que nos recordaban a estos castillos que se dibujaban en los libros de los cuentos de hadas, de esos libros que en otros tiempos mostrábamos a nuestros hijos. Es sabido, históricamente hablando, que fue plaza fuerte, conquistada alguna que otra vez por las tropas españolas, holandesas o francesas, que deseaban ser dueños de tan sugestivo lugar, no distante de la ciudad de Namur, bastión de las Ardenas.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de la Fleche Wallonne

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