Freire encuentra finalmente la felicidad laboral

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En menos de diez meses estaremos lamentando la retirada de Óscar Freire, en caso de cumplir lo que en su día dijo. La del cántabro será una ausencia que realmente nos pesará, por lo singular de su singladura ciclista. Si ayer hablábamos de un pionero en la persona de Juan Antonio Flecha en las clásicas de “corte adoquinado”, con Oscar hemos tenido otro explorador de emociones inéditas en nuestro ciclismo, un corredor que nos ha hecho vibrar como nadie en una cita que se suponía tabú para los nuestros como el Mundial. No cabe duda de que el récord mundialista al que el corredor lleva optando desde hace ocho años no parece sencillo en un recorrido con muchos gallos en consigna y quizá mejor ubicados que él, si bien la ausencia de la línea de meta en la cima del Cauberg le beneficia.

Estampa familiar
Oscar Freire accedió al profesionalismo el año 1998 con un subcampeonato mundial sub 23, logrado en Donosti, en el Vitalicio de Javier Mínguez, un proyecto que sólo duró dos años pero que dejó buen sabor de boca. En su segunda temporada pro ya fue campeón del mundo en aquella inolvidable carrera de Verona. De eseFreire queda bien poco. Aquel era un ciclista despreocupado, locuaz, sencillo,… con los años el corredor se ha endurecido, su coraza ha engrosado. Su aparente pasotismo quiere disimular un hambre voraz por el triunfo, como demuestra en cada ocasión que tiene. Incluso se pronuncia con contundencia sobre ciertos abusos ante el colectivo, pero con la resignación de quien sabe cuán podrido está el sistema. Él en su día criticó esos “whereabouts”que ahora tanto están dando que hablar. Caso Offredo, Rasmussen,…
En ese tránsito, el ciclista se ha visto envuelto en todo tipo de ambientes colectivos y de ellos no siempre ha salido bien parado. Recuerdo la Milán- San Remo del año 2000, cuando Oscar vestía inmaculado el maillot arco iris en aquel gallinero llamado Mapei. Al final, uno por otro, el campeón del mundo se encontró desasistido. Aquel estatus del que se creía garante empezó a tambalearse. Aquel momento fue el primero de otros muchos en los que Freire granjeó esa fama de saber buscarse la vida solo y cuán diferente hubiera sido su palmarés de haber tenido un grupo que apostara firmemente por él. A pesar de no estar en el top de los velocistas, el ahora ciclista del Katusha siempre ha sido resultón como demuestran sus resultados y prueba de ello estuvo en esos mundiales donde la selección española trabajó con orden y convierto en su favor. En esos momentos, Freire sí dio la talla.
En estas que el cántabro fichó, casi en la prórroga de su trayectoria, por un equipo que parece sí que le responde. Así lo hizo ver tras ganar una etapa en Andalucía y eso, a estas alturas y en Freire, es novedoso. “Nuestro espíritu de equipo es fantástico y espero grandes resultados” machacó el ciclista de Torrelavega. Toda vez que en Rabobank y Mapei no se expresó, al menos no lo recordamos, en estas palabras. Y es que ver feliz a este ciclista no sé si es sinónimo de querer alargar lo que él dijo estar decidido a abandonar. Esperemos que así sea, y tengamos Freire, algo más allá de esta temporada.
Estamos a puertas de cerrar nuestra encuesta sobre qué ciclista os enganchó al ciclismo –arriba a la izquierda- con un empate técnico entre Indurain y Perico.
Una vez más os pido vuestra impresión de la entrada aquí debajo.
Fotografia tomada de la web del Katusha. 

1 COMENTARIO

  1. Al fin tiene un equipo que lo acompañe. El otro día dijo qeu Paolini lo llevó a la victoria. Como tu dices esta en la prorroga de su carrera y realmente lo necesita. Para mí sino tiene problemas este año gana su ultima San Remo….

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