Froome y la sinceridad de los ciclistas

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Esta mañana, causalmente, hablaba con un actor del mundillo sobre la sinceridad que destila el ciclismo, que es la misma, en definitiva, que surge en la vida real. Cribar el grano de la paja en la nube de declaraciones es complicado que dé un titular que huya del tópico y lo manoseado. El ciclismo se ha convertido en una partida de cartas mal hecha y llevada, donde la excusa y argumento vacío se han convertido en la moneda de cambio para cualquier órdago que se jueves en la mesa.

Por eso valoramos, y mucho, la sinceridad de Chris Froome en la jornada de descanso cuando se le preguntó por los seis compañeros de equipo que se desentendieron de la carrera y llegaron a casi una hora de los mejores. “Deberían estar fuera de carrera” dijo el líder del Team Sky en unas nada fáciles declaraciones, pues al que ya no podría contar con ellos, se añade el hecho de que no deja de convivir con ellos, viene sus caras en las dos comidas del día que hacen juntos, durante la carrera y no sé si a la hora de irse la pena. El Team Sky ha fallado de forma clamorosa, tanto que Froome no puede esconderlo.

Sea como fuere al inglés esta vez le ha beneficiado la decisión de los árbitros, otras veces, dice, le perjudican. No obstante, no sé qué diría Froome si dentro de una semana ha remontado a Nairo con la ayuda de Konig o Kennaugh. Lo cierto es que los de negro se han tomado una etapa de sosiego como no la disfrutaron sus rivales del Movistar, que tenía sus corredores “on fire” ahí donde se les necesitara.

Dos datos sobre el desgaste de unos y otros. Los que llegaron descolgados hicieron una salida de casi cuatro horas a 31 kilómetros a la hora, eso para un pro es estirar las patas. Cuando Contador comparó sus datos con su compañero Jesús Hernández. también en el famoso grupo, el desgaste del madrileño, medido creo que en calorías, doblaba el de su colega descolgado. Estamos en una competición de fondo donde la suma de desgastes es la clave del resultado. Por cierto que en Peñíscola ganó uno de los repescados.

La situación nos parece tan injusta que la sola aceptación por parte del jurado y la organización sin más es sangrante. Sé que no se puede prescindir de un paquete tan importante de corredores, pero el precedente y el mensaje que se dan es terrible. Algo, no sé, tendría que pesar sobre un grupo que por ser numeroso se creyó fuerte e inmune, como así ha sido.

Volviendo sobre Froome y sus declaraciones, no podemos menos que valorarlas como merecen, sobre todo en un momento en el que la sinceridad lejos de ser la norma es la excepción. Como cuando Nairo admitió que para nada se planteó una etapa a tumba abierta camino de Formigal. Esas declaraciones honran al colombiano como la admisión de Froome sobre sus compañeros. Son las que de verdad dan la medida de lo que es depore, algo que muchas veces no es así, pues la hemeroteca siempre es caprichosa y demuestra nuestras contradicciones. Preferimos al Nairo del domingo que no al que se quejaba del viento, que soplaba para todos, camino de Montpellier.

En el fondo creo que los campeones más allá de sus logros, que son efímeros y contenidos en el tiempo, quedan también en el corazón por otras cosas y gestos. Nairo y Froome, que ya se han visto muchas veces en la carretera, aquí han dado la nota que se espera del estatus que ocupan.

Imagen del FB del Team Sky

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