Froome & Sky, el límite no es el Tour

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En un escalafón de prestigio/dificultad dentro del ciclismo internacional el Tour de Francia es lo máximo: es la carrera que los mejores ansían, a la que acuden en el punto de forma óptimo, con sus compañeros más aptos y donde todas las miradas se concitan. Cualquier cosa que pase aquí se multiplica por mil, para bien o para mal.

Este año el Team Sky cumple su sexta temporada completa dentro del pelotón internacional. Su motivo fundacional se basó en el éxito británico en la pista marcando el hito de un inglés ganando en el Tour de Francia como primera meta. Ese objetivo, visto ahora, se ha cumplido por tres veces, nada menos y con dos ingleses diferentes, aunque curiosamente nacidos fuera de las islas, uno, Brad Wiggins, en Gante, y otro, Chris Froome, en Nairobi.

No obstante, y aunque los “hombres de negro” hayan alcanzado el excelencia en la mejor carrera, siguen sin domar la práctica totalidad de los otros grandes escenarios. Seis temporadas después han vuelto a topar con la piedra de la Vuelta a España, no han ganado el Giro de Italia y el casillero de monumentos sigue a cero.

Si centramos el tiro en las vueltas de tres semanas vemos que el Giro de Italia nunca lo tuvieron cerca. Wiggo lo tuvo en su agenda en 2013, venía de ganar el Tour y en Italia duró poco más de una semana. Rigoberto Uran les hizo podio y eso es lo máximo que los ingleses han logrado en Italia.

En la Vuelta a España la historia es realmente paradójica pues Chris Froome guarda una relación casi íntima con la carrera que lo catapultara hoy hace cuatro años. En 2011 la miopía en la dirección del equipo priorizó ayudar a Wiggo en cualquier escenario y al final Froome fue más fuerte. El problema para el inglés de origen keniata es que Juanjo Cobo aprovechó la sima en la estategia de su equipo para dejarle segundo en el podio.

Al año siguiente Froome volvió a por la Vuelta pero quedó patente que el Tour le pesó al punto que nunca rodó al nivel de Contador, Valverde  y Purito, los tres ciclistasque le pusieron cuarto en la general. La temporada pasada Froome también luchó por la Vuelta y Contador le ganó con justicia.

Es increíble ver como el keniata vuela y aplasta en el Tour y se queda con las ganas en la Vuelta y esa especie de “mano negra” se volvió a pasear, esta vez por los valles andorranos, cuando Froome se cayó de salida en la madre de las etapas y cumplimentó con pundonor y profesionalidad una jornada de 5000 metros de desnivel con un pie roto. Dicen que los ciclistas están hechos de otra pasta, Froome entra en el molde, lo ha dado todo para ganar esta carrera, se vio en las Cumbres del Sol que estaba metido en ello, pero la Vuelta ahora mismo marca el límite del excepcional ciclista del Team Sky.

Imagen tomada del FB de la Vuelta a España

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