Gante-Wevelgem, la contracrónica

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Esta vez, los organizadores de la clásica belga, Gante-Wevelgem, tuvieron la satisfacción de encontrarse con una jornada más bien soleada, salvo el viento rasante que aturdió en ciertos momentos a los corredores participantes. Otro factor era el deambular por carreteras regionales más bien estrechas por donde circuló la caravana multicolor.

El hecho sobresaliente de la jornada lo llevó a cabo el ciclista eslovaco Peter Sagan, un velocista nato, que al fin tuvo la dicha de poder triunfar. En esta ocasión luchando frente a sus tres adversarios y compañeros de escapada que llegaron a la meta para disputar la victoria. El grupo perseguidor llegaría con un retraso mínimo ante la desesperación de varios de sus componentes, que en realidad no anduvieron muy compenetrados en la parte final para dar alcance a los fugados, al cuarteto de marras compuesto por atletas del pedal ilustres, salvo el concurso del ruso Viacheslav Kuznetsov, que en los últimos cuatrocientos metros lanzó una furibunda estocada que no llegó a feliz término.

El hecho decisivo que marcó la contienda

La carrera deambuló en su primera parte con cierta precaución. No valía la pena echar pólvora en salvas. Hubo un hecho trascendente que marcó la fisonomía de la carrera que aconteció cuando restaban por delante la friolera de 40 kilómetros hasta la meta. No podían los concurrentes permanecer toda la jornada en reserva o entre bastidores. Alguien debía romper las hostilidades como así al fin sucedió.

Fue precisamente el aludido ruso, Kuznetsov, quién rompió el cerco de un pequeño grupo de escogidos y que logró situarse en cabeza en solitario durante algunos kilómetros. Entre una cosa y otra, se lanzaron en su persecución y sin contemplaciones el eslovaco Peter Sagan, el suizo Fabián Cancellara y el belga Sep Vanmarcke. Esta puesta en escena se producía entre el Muro denominado de Baneberg y el Muro de Kemmelberg. Hubo la unión de fuerzas y el cuarteto pudo mantenerse en vanguardia con denodada voluntad frente a un grupo perseguidor que rodaba con un retraso que oscilaba alrededor del minuto. La diferencia fue cambiando de signo y disminuyendo a medida que se acercaba a la ciudad de Wevelgem.

Por suerte, la situación de los de delante pudo conservarse por los pelos. En la línea de meta una docena de segundos les salvó a los escapados del naufragio. El cuarteto merecía una compensación que con creces habían merecido. A fin de cuentas se premiaba a unos valientes que no se rindieron ante el extenuante esfuerzo que realizaron al unísono. Los cuatro dieron la cara y sin reservas. La justicia estuvo con ellos y de eso nosotros nos alegramos.

Sagan, al fin se vio correspondido

Los esfuerzos por parte de los perseguidores que venían de atrás eran discontinuos como el artista que maneja un acordeón. En fin, que no hubo acuerdo para ahogar el intento protagonizado por aquellos cuatro valientes, sumergidos en una lucha desigual. Peter Sagan se adjudicó la 78ª edición de esta clásica de postín sobre el belga Vanmarcke, el ruso Kuznetsov y el suizo Cancellara, en este orden. El pequeño grupo hizo su entrada, repetimos, a 12 segundos del vencedor, este vencedor desenvuelto que en la edición del año 2013 y en esta misma carrera, recordamos que en la misma meta hizo un gesto de equilibrista, pedaleando sobre una sola rueda, dando un signo de alegría ante aquella su otra victoria bien trabajada ante el gran público que estaba allí presente.

Alguna curiosidad más

Bélgica hasta la fecha actual, ha conquistado 48 triunfos. Nadie en verdad le hace sombra. Italia le sigue con 7 y los Países Bajos, con 5, unas cifras en verdad alejadas. En tierras belgas no es fácil el ganar una carrera ciclista. Es un feudo casi invulnerable.

Quisiéramos decir como colofón final, que esta clásica Gante-Wevelgem, transita en una zona en donde nacieron dos campeones del pedal conocidos en los anales históricos de la bicicleta. Se trata de Sylvère Maes, que tuvo el honor de adjudicarse dos Tours de Francia (1936 y 1939). Cabe incluir también a otro campeón, Johan Museeuw, que rellenó su palmarés con un Campeonato del Mundo de fondo en carretera (1996). Venció, además, por tres veces en la Vuelta a Flandes (1993, 1995 y 1998) y tres también en la París-Roubaix (1996, 2000 y 2002), entre otras varias victorias de importancia.

Son datos que valen la pena retener dentro de nuestra mente, esta mente que gira alrededor del deporte de las dos ruedas.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de Tinkoff

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2 COMENTARIOS

  1. Buena crónica, pero creo que necesitarias editarla para indicar la muerte del ciclista belga Antoine Demoitié, creo que de nuevo una moto de la organización estuvo involucrada.

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